El 28 de agosto, día en que la Iglesia recuerda la memoria de San Agustín de Hipona, la comunidad de San Agustín celebró su fiesta patronal en un clima de alegría y comunión. Desde las 19hs Mons. García Cuerva celebró la Eucaristía y a la luz de la palabra dijo: “El evangelio hoy tiene dos definiciones muy categóricas. La primera de ellas, “Yo soy la puerta de las ovejas”. La segunda: “Yo soy el Buen Pastor”.
Una puerta abierta
«La idea que nos da el evangelio que es una puerta abierta, porque el evangelio dirá que las ovejas podrán entrar y podrán salir. Por lo tanto, imaginemos la puerta amplia, una puerta abierta de par y par» sostuvo el arzobispo que luego sostuvo: «El problema que tenemos nosotros nos pusimos a ser el portero, casi queremos ser como Patovicas, que echan gente o que no dejan entrar o que piden demasiados requisitos que contradictorio por un lado«.
También recordó: «San Agustín nos dice que esa puerta tiene un portero que se es el Espíritu Santo y El Papa Francisco decía que no teníamos que hacer una aduana, sino un hospital de campaña que recibe a los heridos de la vida» y agregó: «Los argentinos hemos rasgado la unidad y vivimos la división. Vivimos la grieta, vivimos la herida y parece que nos gloriamos, parece que nos gusta y disfrutamos de que se rasque cada vez más la unidad, de que cada vez se agriete más los vínculos entre nosotros, casi que algunos lo disfrutan cuando en realidad«.
Un corazón agradecido
«Que lindo que también le podamos pedir hoy a Jesús que nos regale a cada uno de nosotros, no solo un corazón de oveja, que sea capaz de seguir al buen pastor y de vivir la unidad con otras ovejas de formar un solo rebaño. Qué lindo que cada uno de nosotros pueda volver a lo profundo del propio corazón y dar gracias. El decirnos `gracias´ me parece que nos aporta a la posibilidad de sentirnos parte del mismo rebaño. Porque el que dice gracias es consciente que no puede solo» asevero.
«Al concluir, el arzobispo de Buenos Aires, enfatizo diciendo: «Qué lindo volver a ese lenguaje del corazón, como nos dice el lema, volver a decirnos gracias y volver a abrir puertas donde muchas veces las hemos cerrado, rompiendo la relación y el vínculo entre nosotros«.