Compartimos una propuesta para la oración personal en este Viernes Santo.
Preparación:
- Elijo un lugar. Determino un tiempo.
- Dispongo las cosas para rezar sin interrupciones.
- Busco una imagen de Jesús crucificado para contemplar.
- Me miro como Dios me mira.
Pido:
Dame dolor, sentimiento y confusión porque por mis pecados y para mi salvación das la vida.
Texto: Juan 19,28-30
C. Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo:
+ «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»
C. Luego dijo al discípulo:
+ «Aquí tienes a tu madre.»
C. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. Juan 19,25-27
Imagino la escena de la crucifixión. Me hago presente con todos los sentidos.
Escucho a Jesús. LO contemplo dando la vida por mí.
Me quedo al lado de la Virgen, abrazándola en silencio.
C. Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo:
+ «Tengo sed.»
C. Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús:
+ «Todo se ha cumplido.»
C. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.
Oración:
- Contemplo al Señor sediento, y en Él a todos los crucificados de hoy.
- Frente a la Cruz, me quedo contemplando en silencio, acompañando a Jesús y a todos los crucificados.
- Viéndolo dar la vida, me pregunto qué puedo yo hacer por los que sufren.
Examen
- ¿Estuvo bien el lugar que elegí? ¿Fui fiel al tiempo que me propuse? ¿Me interrumpieron, me faltó algo? ¿Tuve sueño, hambre, sed, frío o calor?
- ¿Qué pensé durante la oración?
- ¿Qué sentimientos tuve?
- ¿Qué o a quién recordé?
- ¿A qué me sentí movido?
- Escribo brevemente qué me llevo de este rato de oración.