Los jóvenes de la arquidiócesis de Buenos Aires luego de su paso por el Jubileo de Jóvenes 2025 siguen su camino en la peregrinación por Italia. Las ciudades de Siena y de Asís han sido dos de los puntos, en su peregrinar, donde los jóvenes han podido compartir la Santa Misa y también la adoración Eucarística.
Peregrinar por Siena
El lunes 4 de agosto Siena se convirtió en el punto de encuentro entre los peregrinos. Allí el padre Juan Diego Devrech celebró la Eucaristía y, a la luz del Evangelio mencionó: “Cuando la cosa se pone difícil muchas veces remamos con viento en contra y allí viene Jesús a nuestro encuentro; lo que pasa es que no lo terminan de distinguir. Cuando no podemos ver con claridad lo que vivimos en la vida nos asustamos, y entonces creo que las palabras de Jesús hoy son para cada uno de nosotros”. ´Tranquilícense, soy yo. No temas. Entiendo que estés en la tormenta, es verdad, pero tranquilízate yo estoy acá, estoy con vos, soy yo´”.
Luego mencionó: “Cuando vos desde tu corazón, desde tu humanidad le decís al Señor “Sálvame porque siento que me ahogo Él, ahí inmediatamente responde tendiéndote la mano y sosteniendote” y agregó: “Siempre me gusta pensar que el Señor nunca te va a prometer que no habrá tormentas, si te va a prometer que va con vos. Así que en la vida cuando haya momentos de tormenta sabe que el Señor está ahí para sostenerte en los momentos en los que sientas que te ahogas. Él está ahí para sostenerte”.
Peregrinar por Asís
La ciudad de Asís fue el otro punto de su peregrinar. Allí los jóvenes de la Vicaría pudieron interactuar con la cultura, costumbres e historia de la ciudad visitando su Catedral, museos, baptisterios y monasterios. También aquí realizaron una celebración Eucarística y compartieron la Santa Misa en comunidad.
El padre Juan Diego, a la luz de la palabra en su homilía mencionó: “La experiencia que estaban viviendo en el corazón estos tres discípulos era magnífica y por lo tanto la expresión del corazón es: ´Maestro, qué bien que estamos acá, quedémonos, hagamos tres carpas´”. Luego dijo: “La transfiguración no es otra cosa más que Jesús revelando su verdadera identidad, es el pan que revela quién es Jesús. “Este es mi Hijo, el amado, el predilecto, escuchenlo”.
Para concluir con su alocución dijo: “Incluso la transfiguración hoy nos muestra que la pasión, la muerte, no tendrá la última palabra sino la gloria de la Pascua, hacia allá caminamos con la certeza de que incluso pasando por los Viernes Santos de nuestra vida la meta es la Pascua. Hoy damos gracias a Dios para que nuestra meta siga siendo la Pascua, para que lo miremos a Él transfigurado y nos animemos a seguir transfigurando el mundo que nos rodea”.