En Poliedro, programa emitido por la señal de Orbe 21, Gabriela Laschera entrevistó a Claudia Carbajal, presidenta de la Acción Católica Argentina en el marco de la 31º Asamblea Federal de la Acción Católica Argentina que se realizó en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
En el diálogo que entablaron Carbajal expresó: “Vivimos un fin de semana de gracia, un acontecimiento eclesial muy lindo y también un acontecimiento este con la comunidad de Tucumán. Con más de 4.000 asambleístas reunidos para rezar juntos, para celebrar nuestro camino de discípulos misioneros, para poner en común darnos un abrazo en una asamblea masiva que no realizamos desde el 2018”.
Sobre las personas que participaron reflexionó: “Estuvimos acompañados por un gran número de obispos, por las pastorales, los movimientos de de aquí de la Iglesia Arquidiocesana, que también nos ayudaron a que esta fiesta fuera posible”.
Día a día
Sobre las actividades realizadas resaltó: “El primer día salimos a misionar en seis comunidades de aquí de Tucumán. Posteriormente tuvimos encuentros por nuestras áreas, los jóvenes, los niños, los adultos, los sectores. En ese espacio también tuvimos el encuentro de asesores y nuestra asamblea estatutaria”.
“Uno no se toma vacaciones porque también de la asamblea han surgido desafíos para seguir animando nuestra presencia en la iglesia y en el mundo, que es la característica propia de la acción católica argentina”.
La esperanza
“Trabajamos el tema de la esperanza, ¿Cómo ser signos de esperanza y cómo ser esperanza activa? Para transformar la realidad que a nosotros como laicas nos toca en los distintos niveles en donde estamos presentes desde la vida comunitaria bien capilar en nuestras parroquias, pero también en en la incidencia en las comunidades a nivel diocesano ya nivel nacional. ¿Cómo tejer puentes y generar redes para provocar el encuentro y el diálogo en esta sociedad fragmentada?” se preguntó Claudia.
Seguir promoviendo
Luego agregó: “Promover la dignidad de las personas, especialmente la de los hermanos que más nos necesita, que sufren, los pobres, ¿Cómo estar presente en lo inmediato?, pero sobre todo cómo generar estructuras de bien en nuestras comunidades que permitan que nuestros hermanos eh que están excluidos, que están rotos, puedan vivir con dignidad su vida”.
Para confluir su reflexión comentó: “Ver esos jóvenes en el momento del compartir, abrir sus propias historias, abrir su corazón, darse cuenta de ese abrazo necesario, porque muchas veces también estamos necesitados de esos gestos. Y renovar ese compromiso de `vamos, demos el pasito, podemos que sean más jóvenes los que vivan esta experiencia´”.