Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5,1-12
Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de Transjordania.
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron».
Palabra del Señor.
Homilía Mons. García Cuerva Domingo de Todos los Santos
Celebramos hoy la Solemnidad de Todos los Santos y es importante que tengamos claro que la santidad no es una cuestión o una cosa solamente de estampitas o de gente perfecta que vivió hace muchos años, con vidas que nos son absolutamente extrañas y entonces sentimos que la santidad es algo que no tiene casi nada que ver con nosotros o en todo caso, nos resulta algo absolutamente inalcanzable.
Creo que tenemos que tener la certeza de que Jesús nos quiere santos y no espera que nos conformemos una existencia mediocre, aguada o licuada, sino que nos invita a vivir el evangelio a fondo porque de eso se trata la santidad. De querer vivir coherentemente el evangelio y más allá de nuestras caídas, fragilidades y debilidades, volver a ponernos de pie, confiar en el Dios de la misericordia y anunciar el evangelio con nuestra vida.
Todos tenemos aquellas palabras de Francisco grabadas en el corazón cuando nos hablaba de los santos en el mundo de hoy, y tomaba esa expresión de un tango diciendo: “Los Santos de la puerta de al lado” queriendo hacer más cotidiana esta imagen de la santidad.
Creo que en ese sentido, la primera lectura del libro del apocalipsis nos dice que el Espíritu derrama santidad por todas partes.Y entonces el apocalipsis toma una imagen hablando de una enorme muchedumbre. Una enorme muchedumbre, dice esta primera lectura, que está llena de gente, una enorme muchedumbre de todas las naciones, una enorme muchedumbre de todos los pueblos y creo que esta idea de “Enorme muchedumbre” nos tiene que dar también la idea de que entonces la Santidad es algo a lo que todos estamos invitados.
Todos estamos llamados a ser Santos, viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de todos los días. Allí donde cada uno de nosotros se encuentra, por eso, tendremos que ir creciendo en la santidad con los pequeños gestos cotidianos. Y estoy seguro que todos nosotros conocemos gente que está en camino de santidad, tantos Santos anónimos: los que no se resignan, los que son honestos, los que eligen el abrazo antes que la descalificación, los que eligen la paz y no la violencia, los que eligen la honestidad y no la corrupción.
Recuerdo entonces un texto del Papa Francisco cuando en la exhortación apostólica sobre la santidad en el mundo de hoy Gaudete et exsultate, decía el papa: “Todos estamos llamados a ser Santos ¿Eres consagrada o consagrado? Sé Santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé Santo ocupándote de tu marido o de tu esposa como Cristo lo hizo de la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé Santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de tus hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé Santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé Santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales”.
Vamos a pedirle entonces a Dios que podamos realmente vivir la santidad en el mundo de hoy. Acercar el proyecto de la santidad que tiene que ver con vivir el evangelio a fondo con nuestra vida cotidiana. Y rezamos esta Misa en la Solemnidad de Todos los Santos en el contexto de la inminente visita del papa León XIV.
Cuando confirmó la visita el lunes pasado el papa escribió un mensaje que dice así: “Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida. Que este viaje sea una ocasión para abrir nuestros corazones los unos a los otros, fortalecer nuestra comunión como hermanos y hermanas, y renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría”.
Leyendo con cuidado este mensaje, por una lado descubrimos que dos veces aparece la palabra “Alegría” y entonces queriendo tomar las Bienaventuranzas que leímos en el Evangelio ¿Por qué no creer que en estos días de visita del San Padre se podrán hacer realidad las palabras de la Bienaventuranza? que dice: “Felices los afligidos porque serán consolados” Que realmente la visita del papa León XIV alegre nuestros corazones más allá de nuestras dificultades y los problemas.
Al mismo tiempo, el papa habla de regresar al continente en el que ha vivido tantos momentos de su vida. Nos habla el papa de “Reencuentro”. Reencuentro con América Latina. Y aquí la segunda idea, hablar de reencuentro entre los argentinos Y ¿Por que no entonces aplicar la bienaventuranza? que dice: “Felices los de corazón puro porque verán a Dios”. Porque justamente lo que queremos es reencontrarnos, mirarnos al corazón y descubrirnos hermanos.
Luego dice el papa: “Que este viaje sea una ocasión para abrir nuestros corazones los unos a los otros” nos habla de fraternidad y entonces ¿Por qué no apostar una vez más por esta condición de ser hermanos y vivir la bienvaneturanza “Felices los misericordios porque obtendrán misericordia?”. Mirarnos y tratarnos con amor, mirarnos y tratarnos con respeto, ser misericordiosos los unos con los otros.
Continua diciendo el papa: “Fortalecer nuestra comunión como hermanos y hermanas”. El Papa nos habla de la unidad en la diversidad, nos habla de comunión a partir de su lema como Papa: “En aquél que es Uno somos uno”. Es un tema fundamental en la vida del papa León el tema de la unidad. Y entonces, aplicar aquí la bienaventuranza “Felices los pacientes” porque hay que tener mucha paciencia y ser artesanos de la comunión para poder construir la unidad para poder respetarnos, para poder sentirnos una Nación unida.
Luego el Papa dice: “Renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio” nos está invitando a la misión y aquí también aplicaba la Bienaventuranza “Felices los que trabajan por la paz” porque tenemos que salir a anunciar la paz, esa es nuestra misión. Una paz desarmada y desarmante como nos invitó León, una paz en una sociedad conflictuada, dividida, agresiva, y también tenemos la misión de anunciar el Evangelio a pesar de los problemas. Por eso también la Bienaventuranza que dice: “Felices los que son perseguidos por practicar la justicia”. Ser profetas en el mundo de hoy y no tener miedo de anunciar el Evangelio aunque seamos perseguidos. El mensaje del Papa y aplicando estas Bienaventuranzas es una hermosa oportunidad para vivir la santidad en la realidad Argentina de hoy.
San Agustin decía: “Los hombres dicen que los tiempos son malos, que los tiempos son difíciles” -eso también lo decimos ahora- pero continúa diciendo San Augustín: “Vivamos bien y los tiempos serán buenos porque nosotros somos los tiempos”. Creo entonces que es tiempo de vivir las bienaventuranzas, es tiempo de ser testigos del evangelio camino de la santidad, es tiempo de ser Santos y la visita del papa León nos da una enorme oportunidad para que volvamos a creer que vivir el Evangelio y ser Santos es posible.