Se realizó la Misa jubilar de la parroquia Ntra. Sra. del Socorro y Madre Admirable en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Allí celebró la Eucaristía Mons. García Cuerva junto a comunidades como Santísimo Redentor y San Nicolás de Bari que peregrinaron y también se sumaron a esta celebración.
A la luz del Evangelio, Mons. García Cuerva enfatizó en su homilía: “Jesús se anima a acercarse a ellos -los leprosos- y les dice que se vayan a presentar a los sacerdotes, y en el camino quedan purificados.” Y añadió: “ Como es el leproso samaritano agradecido, seamos testigos de esperanza con la propia vida, recordando siempre nuestra fragilidad y nuestro pecado, pero no para torturarnos y llenarnos de culpa, sino para alabar a Dios, que nos ama tanto, que siempre nos perdona y nos salva”.
Al concluir delante de las comunidades el arzobispo subrayó: “Los invito, hermanos, como peregrinos de esperanza, a cruzar todas las fronteras, anunciar con alegría al Dios de la vida y hacerlo con la propia vida, porque todos somos pecadores, perdonados, amados y salvados por Cristo”.