El Cardenal George Koovakad, Prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, participó junto a Mons. García Cuerva, Mons. Cannavó y Miguel Ángel Schiavone, de un Acto Académico de diálogo y encuentro interreligioso en el Auditorio San Agustín del Campus Papa Francisco de la Universidad Católica Argentina desde las 10h.
Mons. George Koovakad
A lo largo de la jornada se desarrollaron diferentes momentos, entre ellos la palabra de bienvenida a cargo del rector de la UCA, interpretaciones musicales, lectura de poemas y luego la lectio Magistrlais a cargo del Cardenal Koovakad. Allí, el prefecto del dicasterio para el diálogo interreligioso dijo: “Estoy particularmente contento de estar esta mañana entre ustedes y poder traer el saludo y el cariño del Papa León. Estoy recordando con mucha gratitud la figura del Santo Padre Francisco con quien he tenido la dicha de organizar sus viajes apostólicos en 19 países”
“ Esta mañana compartiré un tema que hoy más que nunca requiere la humanidad y que es fundamental para mantener una verdadera relación humana. Se trata de diálogo y encuentro camino para construir la magnífica humanidad” reflexionó luego.

El camino del Dialogo Interreligioso
Además reflexionó: “ Las religiones no pueden quedar al margen de la construcción de un mundo mejor. Y la custodia de la dignidad de toda persona humana colaborarán con todos los ámbitos de la sociedad familiar, educativo, comunitario, económico, laboral, científico, institucional y los poderes públicos, apartando lo genuino de la pobre extincia de fe”.
“¿Qué podemos aportar las diversas religiones al bien común?” preguntó a los presentes y sostuvo: “Los creyentes de todas las religiones debemos vivir convencidos de que la fe no puede a volver a estar nunca un motivo de enfrentamiento y división, sino todo lo contrario, como ya recordaron el Papa Francisco, el imán al taller en el documento sobre la fraternidad humana. La fe lleva al creyente a ver en el otro a un hermano, una hermana que debe sostener y amar. La fe fundamenta la fraternidad en la partitura a un Dios que podemos llamar padre de todos y que nos hace vivir convencidos de que somos hijos y hijas, portando todos hermanos y hermanas”.
Para concluir exclamó: “Seamos creativos para buscar cauces institucionales para el diálogo permanente que nos permiten concretar proyectos de colaboración y todo ello, sin que le hacen lesiones institucionales nos lleven a perder el calor de la amistad y la cordialidad que nos hará trabajar como auténticos artesanos del encuentro y del diablo. Muchísimas gracias”.