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El estilo pastoral de Mons. Ponce de León

por Nelson Espindola

El Padre Enrique Bianchi, es sacerdote de la Diócesis de San Nicolás. En este audio, hacemos un repaso de la impronta pastoral de Mons. Ponce de León, un cura de Buenos Aires que fundó varias parroquias del barrio de Villa Urquiza y organizó la primera «Misión zonal del distrito 1 de la Arquidiócesis».

Nació en Navarro (provincia de Buenos Aires) en 1914 y estudió en el Seminario Metropolitano de Buenos Aires y fue ordenado sacerdote en la Catedral de Buenos Aires en 1938. En la Arquidiócesis de Buenos Aires desempeñó sus primeros años de ministerio en las parroquias San Juan Bautista, San Pedro y San Juan María Vianney. Fue párroco en Ntra. Señora del Carmen de Villa Urquiza entre 1951 y 1960. En esa extensa jurisdicción fundó cuatro parroquias (María de Belén, Espíritu Santo, María Reina, y Jesús Misericordioso).

Desde 1960 fue párroco de Santa Rosa de Lima. Además, fue presidente del Colegio de párrocos de la arquidiócesis.

Su historia como Obispo y Padre Conciliar

El 15 de junio de 1962, el Papa Juan XXIII lo nombra obispo auxiliar de Salta. Su lema fue: En esa arquidiócesis fue Vicario Capitular tras la muerte de mons. Tavella (21/5/1963) y hasta el arribo de Mons. Pérez Eslava (11/4/1964). Como joven obispo participó del Concilio Vaticano II y tomó con entusiasmo la renovación que se proponía la Iglesia en esos tiempos

El 1966, a sus 52 años fue nombrado Obispo de la Diócesis de San Nicolás de los Arroyos. Durante los once años que condujo pastoralmente la diócesis bonaerense llevó adelante todo tipo de iniciativas con el fin de construir una Iglesia más afín a lo que buscaba el Concilio dándole un impulso misionero y de sencillez. Convocó frecuentes reuniones de sacerdotes, religiosas y laicos para estudiar y profundizar los Documentos Conciliares y de Medellín.

Se preocupó y trabajo para todos, los jóvenes, las familias, los trabajadores, sus curas. Encargó a sus sacerdotes la organización de frecuentes encuentros y retiros espirituales, naciendo así el Movimiento de Juventud, con delegaciones en varios lugares. Promovió la atención de los inmigrantes, los Cursillos de Cristiandad y “La Cruzada de Oración en Familia”. Fundó los Hogares de Niños “San Cayetano” de Conesa, el “Instituto San Luis Gonzaga” de San Nicolás Una Iglesia Misionera que llegaba a todos, particularmente a los más postergados.

Como servicio a los más necesitados, fundó Cáritas Diocesana y una Escuela de Servicio Social donde hasta hoy se forman los Trabajadores Sociales de la zona.

Fundó La Tregua. Así denominó a un espacio ubicado al sur de la provincia de Buenos Aires, llamado Oriente, para que las familias de trabajadores puedan disfrutar unos días de descanso en el mar. Fue especialmente cercano a los pobres y a cualquier situación de dolor de su gente. En el marco de la violencia política de esos años supo dar testimonio de su fe en Cristo buscando siempre la paz. Esto le valió la enemistad de las autoridades y marcó sus últimos días hasta su muerte. Recibía continuas amenazas y –a pesar de ser plenamente consciente del riesgo que corría su vida– siguió dando testimonio de su compromiso cristiano siendo padre, hermano y amigo de las familias que sufrían persecuciones y violencia Estatal.

El 11 de julio de 1977 encontró una trágica muerte en la ruta, en un hecho que en principio pasó como un accidente, pero que la historia y nuevas investigaciones judiciales descartaron que se tratara de un simple siniestro vial (como también sucedió con el homicidio del Obispo Enrique Angelelli pocos meses antes),

En 2006, se abrió una nueva investigación sobre su muerte. A partir de la nueva documentación recogida y de modernos estudios de accidentología y la exhumación del cuerpo con una nueva autopsia, entre otras pruebas, tomó sustento la hipótesis de que su muerte fue un atentado para frenar su actividad pastoral.

En 2024, la Justicia Federal finalmente anuló el juicio de 1978 que declaraba que su muerte fue accidental –lo hizo en dos instancias de confirmación y por irregularidades manifiestas en dicho expediente– ordenándose un nuevo proceso sobre la hipótesis de un homicidio a raíz de su compromiso pastoral frente a los perseguidos. En un futuro cercano se abrirá un nuevo juicio.

En mayo de 2024 la Conferencia Episcopal Argentina ha constituido una Comisión especial para profundizar en su vida y su ministerio. Según el decreto de constitución, la Conferencia Episcopal siente el deber cristiano de mantener vivo el recuerdo de un testigo del Evangelio a quien le fuera confiado el ministerio apostólico al servicio de una porción del pueblo de Dios que Peregrina en Argentina. Expresó también allí: “Para muchos de nosotros, Mons. Ponce de León ha sido un signo vivo del Buen Pastor entregando su vida a favor de la Iglesia de San Nicolás de los Arroyos, y en esa perspectiva nos ayuda como ejemplo e intercesor ante Dios a quienes llevamos hoy esa desafiante responsabilidad de pastorear a la Iglesia en Argentina”.

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