En el marco del Año Jubilar que vive la Iglesia, la Arquidiócesis de Buenos Aires celebró la Santa Misa en la plaza frente a la Basílica de Luján.
Alrededor de las 23:30 del sábado 4 de octubre, tras recorrer los 60 km que separan Liniers de Luján, el arzobispo de Buenos Aires, Mons. Jorge García Cuerva, presidió la Eucaristía.
Monseñor destacó que la peregrinación es una fiesta en la que “todos somos parte”. Asimismo, pidió tener presentes a todas las comunidades que participaron, a cada uno de los peregrinos y a quienes prepararon la jornada. “Todos somos peregrinos, todos nos pusimos en marcha”, afirmó.
Frente a la plaza colmada de fieles, el arzobispo centró su mensaje en tres partes del cuerpo presentes en este acto de fe. “Cada uno de los que estamos aquí tenemos el corazón lleno de emociones y de alegría por estar en la casa de la Madre”, señaló.
Luego invitó a reflexionar sobre las manos: “Esas manos están llenas de emociones y de historias del día de hoy. Son manos solidarias y generosas que hoy se llenaron de vida”, enfatizó.
Más adelante, se refirió a los pies: “Cómo olvidar en una peregrinación los pies. Si te duelen los pies es porque también, un poco, nos duele la vida de los que la están pasando mal. Nos duelen las ampollas de la vida”, reflexionó.
Al finalizar, monseñor García Cuerva expresó: “Cuando ponemos nuestros dolores al pie de la Virgen, ese dolor vale la pena”. Y alentó a los peregrinos a contagiar la alegría y emoción vividas: “Que nuestras manos se acostumbren a ser encuentro y fraternidad. Que nuestros pies sean inquietos, que sean callejeros de la fe. Agradezcamos a Dios porque nuestro corazón está explotado de emociones; está lleno de alegría, esperanza e intenciones”, concluyó.
Mañana, domingo 5 de octubre, a las 7:00, se celebrará la Misa Central de la peregrinación, presidida también por el arzobispo de Buenos Aires, que podrá seguirse en vivo por Canal Orbe 21.