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La guía de acción que dejó el Sínodo Arquidiocesano a la Iglesia de Buenos Aires

por Justina Kleine

La Iglesia de Buenos Aires continúa su camino guiada por las 12 prioridades de acción, definidas en el Sínodo Arquidiocesano, que fueron inspiradas por el Espíritu Santo para su implementación en cada pastoral, movimiento, comunidad de Buenos Aires.

Concluido el Sínodo Arquidiocesano de Buenos Aires en noviembre del 2021, se presentó un documento final que presenta: las etapas y experiencias del proceso sinodal, la búsqueda del sueño de Dios para la Iglesia de Buenos Aires, y las propuestas pastorales de la asamblea priorizadas según el soplo del Espíritu Santo; todo esto precedido por la «Carta a nuestra querida Buenos Aires: mensaje con ocasión del primer sínodo arquidiocesano».

La Asamblea Sinodal asumió las cuatro dimensiones que orientan lo que la Iglesia es y desea ser: el amor servicial, el anuncio testimonial, la celebración festiva y la comunión sinodal; y sobre cada una definió y priorizó 10 propuestas pastorales para llevar a la acción y así «renovar la misión en Buenos Aires».

Finalizado el Sínodo, se constituyo el Consejo de Implementación del Sínodo (CIS) que «acompaña al Arzobispo para difundir, comunicar y recordar las proposiciones prioritarias aprobadas por la Asamblea» para promover su puesta en práctica y responder al llamado del Espíritu Santo a la Iglesia de Buenos Aires.

Con la invitación a que cada comunidad implemente estas propuestas en sus actividades pastorales, la Asamblea, y ahora el CIS, hace hincapié en comenzar la implementación teniendo en cuenta, sobretodo, las tres primeras propuestas de cada dimensión señalándolas como las de mayor relevancia al ser inspiradas como de mayor prioridad sobre las otras.

En la dimensión del amor servicial, el Sínodo reveló la importancia de «acompañar con amor y de modo articulado la vida herida de los que sufren, en especial las búsquedas de integración y justicia de los más pobres», señalando el cómo en las tres primeras propuestas: despertar y afianzar un sentido de la vida como misión basado en las bienaventuranzas y la Doctrina Social de la Iglesia, proponer una Pastoral de la Escucha con actitud empática con el hermano y en clave de salida al encuentro de todos, generar espacios para compartir y discernir juntos con las personas que sufren y las más pobres.

En cuanto a la dimensión del anuncio testimonial, la Asamblea centró sus propuestas en la necesidad de «renovar la transmisión de la fe en clave kerigmática y sinodal», proponiendo, principalmente, la renovación de la evangelización con impronta en el primer anuncio del kerigma, el fortalecimiento de un organismo diocesano que forme catequistas, diseñe un proyecto catequístico y proponga itinerarios comunitarios para la maduración de la fe, así como también la importancia de la formación y acompañamiento a los agentes pastorales.

En relación a la dimensión de la celebración festiva, la Asamblea destacó la importancia de «Celebrar juntos la fiesta de la fe impregnando nuestra ciudad de la vida nueva de Jesús y la alegría del Espíritu Santo», con las tres propuestas prioritarias de: alentar la animación de la celebración litúrgica para alcanzar una «liturgia viva»; rescatar los rasgos de espiritualidad que requiere la ciudad para cultivarlos, promoverlos y desarrollarlos; y crear escuelas de animación litúrgica que promuevan y den herramientas para una celebración de la Eucaristía participativa y comunitaria.

La comunión sinodal es la dimensión que busca «fortalecer los espacios de participación eclesial para que la vida y la misión de nuestra arquidiócesis sea reflejo de una Iglesia sinodal», para ello se propusieron en primer lugar tres líneas de acción: avanzar en la conversión pastoral desde la experiencia de Cristo y hacia una comunión fraterna, fomentando el protagonismo y acompañamiento de los laicos; intensificar la corresponsabilidad, es decir, la colaboración entre sacerdotes, laicos y la vida consagrada; y fomentar el estilo sinodal, la cultura del encuentro para una integración pastoral afectiva y efectiva en el intercambio de dones, carismas y recursos de todos los bautizados.

Con el foco en estas 12 prioridades de acción pastoral, la Iglesia de Buenos Aires continúa caminando para renovar la misión en la ciudad, llevando a Cristo en cada actividad pastoral, guiada por el Espíritu Santo y con el ejemplo de estilo sinodal de la Virgen María en el ícono de la visitación a su prima Isabel.

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