El sábado 24 de mayo se realizaron las fiestas patronales en la Basílica María Auxiliadora. La celebración Eucarística estuvo presidida por Mons. García Cuerva y se realizó en un marco donde reinó la alegría y la comunión. “Hoy todos venimos aquí también con un corazón que le dice a la Virgen, a la Madre, `Auxilio´. En la primera lectura están todos los discípulos reunidos después que Jesús murió, que resucitó y que subió al cielo. Y está la Virgen con ellos” mencionó a la luz del Evangelio el Arzobispo.
Una madre que acompaña
Luego agregó: “La primera lectura nos dice que la Virgen como Madre de Jesús estaba con ellos. Qué tranquilidad debía haber para esos discípulos saber que María estaba ahí, estaba con la culpa y las dudas de Pedro. Estaba con los interrogantes de algunos otros. Estaba con el miedo y el temor de otros. María está. Y hoy también, María está acá entre nosotros. Está escuchando nuestros corazones que seguramente cada uno con sus palabras le dice: `Auxilio´, `Te necesito’, ‘No puedo solo´”.
“El ángel lo primero que le dice es `Alégrate´. Y por lo tanto creo que también hoy María nos da a nosotros ese mismo consejo. `Alégrense, no están solos´. Alégrense, no están todo perdido. Alégrate, estoy acá con vos, te tomo de la mano bien fuerte. Sé lo que le pasa a tu corazón, pero por favor no pierdas la alegría profunda del alma.” Afirmó y agregó: “Estoy seguro que ella que experimentó que el Señor está con ella nos dice a nosotros lo mismo. Tranquilos, el Señor está con vos. Dale, no estás solo. No es solo yo que te tomo de la mano, pero también está Dios que te acompaña”.
La Virgen nos habla
“La madre también nos dice a nosotros, `No hay nada imposible para Dios´. No pierdas la esperanza. Dios cumple sus promesas. Dios no nos deja tirados. Nosotros, igual que aquellos discípulos, que estamos todos aquí reunidos. Y la madre está entre nosotros. Y cada uno tiene sentimientos totalmente visibles en el corazón”.
“Hoy ella ya sabe de qué le estás pidiendo auxilio. Ya sabe de tus angustias, de tus miedos, de tus problemas, de tus preocupaciones. Ya sabe por quién venís a rezar. Lo sabe entonces igual que aquellos discípulos que dicen, `Tranqui, estoy con ustedes´. Los tomo de la mano y les voy a dar los mismos tres consejos que me dio a mí el Álvaro Gabriel cuando empezó la historia esta, de ser la madre de Jesús”.
“El primer consejo, alégrense, vamos a no perder la alegría a pesar de las dificultades. El segundo es que el Señor está con ustedes. `Yo los tengo de una mano y no hay nada imposible para Dios´. La Virgen nos da a nosotros las mismas palabras que le dijo el ángel a ella. Ella le dio su corazón, que nosotros también” aseveró.
Alegres y con una certeza
Para concluir sentenció: “Que hoy podamos irnos todos de acá un poquito más alegres. Que nos podamos ir con la certeza de que Dios está con nosotros. Con la seguridad de que Dios cumple sus promesas y no hay nada imposible para Él. Y en los momentos de angustia, en los momentos de tristeza, que no está bien algo, como dicen hoy los chicos en la Misa de la mañana, `Tranquilo´. Hay una Auxiliaría, hay una madre que te vuelve a tender la mano y que nunca te va a dejar solo.