La parroquia Ntra. Sra. de la Consolación celebró sus fiestas patronales el pasado 6 de septiembre en un clima de alegría. Con una procesión la comunidad, se pusieron en camino y celebraron la Eucaristía que estuvo presidida por Mons. García Cuerva. En su homilía el arzobispo mencionó: “Una de las realidades más duras de las ciudades de Buenos Aires y en general de la mayoría de las ciudades grandes del mundo, es que aunque vivimos amontonados, experimentamos una profunda soledad”.
La escuela de La Virgen
Luego subrayó: “El Papa Benedicto XVI escribió en el año 2007 una encíclica que trata sobre la esperanza y dice que para sostenernos en la esperanza tenemos que aprender lo que es la consolación; que significa `estar con el que está solo´. Estar con él solo. De eso se trata la consolación” y agregó: “También Benedicto dijo que teníamos que permanecer en la escuela de María, permanecer en la escuela de María significa estar dispuestos a aprender mucho de la Virgen”.
“Que nos enseñe cómo es eso de consolar, cómo es eso de estar con los que están solos, cómo es eso de acompañar tanta soledad en la ciudad de Buenos Aires”. mencionó el arzobispo y agregó:“ La primera pista, la Virgen está al pie de la cruz y está. Hoy nos está enseñando que hay que poner el cuerpo; consolar es estar, consolar es permanecer. Muchos hermanos en nuestra ciudad están crucificados por el dolor, por la soledad, por la angustia, por la tristeza, y el modo de consolar es estando cerca, acompañando”.
Pistas para aprender de María
Contemplando a la Virgen exclamó; “Segunda pista; María no está sola, está con tres personas más. No acompaña a Jesús en la cruz sola. Qué lindo, que nosotros también, en los momentos difíciles, sepamos acompañarnos sosteniéndonos, sabiendo que las cruces son pesadas y no somos héroes” y sumó: “Hoy la virgen al pie de la cruz no dice ni una palabra. Su silencio es el que habla. Me imagino cruzándose la mirada con Jesús, mirándolo a Jesús. Y Jesús, que había recibido tantas miradas prejuiciosas, tantas miradas que lo habían descalificado, tantas miradas de odio, se habrá encontrado con esa mirada de amor de su madre”
“A veces, frente al dolor y el sufrimiento, lo mejor es callar y hablar con el silencio, entrar en comunión de corazones, entrar en comunión de miradas, pero en silencio, estando, acompañando, sabiendo que el otro cuenta conmigo, pero sin necesidad de frases armadas que resultan casi románticas, pero que no consuelan a nadie” mencionó ante la comunidad.
Un pedido como hermanos
“Quisiera hoy pedirle a nuestra madre que nos enseñe a consolar como lo hace ella al pie de la cruz, que lo hace primero estando. Nosotros también queremos poner el cuerpo y no nos queremos borrar. Queremos también aprender a consolar en comunidad. El desafío es grande, y nos queremos sostener y apoyar en otros, como ella que se apoyó en su hermana, en María Magdalena y en el discípulo amado” añadió.
Para concluir enfatizó: “Queremos hacerlo quizá con muy pocas palabras, pero sí con el silencio del corazón que dice mucho y con la mirada. María, enseñarnos a estar cerca de los que sufren, como vos estuviste siempre, al pie de la cruz de tu hijo Jesús y al pie de nuestras propias cruces, porque ella nunca nos deja tirados”.