El miércoles 24 de diciembre se realizó la Santa Misa de Nochebuena junto a la comunidad de Madre Admirable desde las 19:30 hs en un clima de alegría y comunión. Allí celebró la Eucaristía Mons. García Cuerva que, a la luz del Evangelio, mencionó: “El Evangelio que escuchamos recién nos ubica históricamente durante el imperio del emperador Augusto quien decide hacer un censo, es decir, quería saber cuánta gente vivía en su imperio un imperio, de algún modo lo que quiere Augusto es controlar todo saber todo”.
La vida de José y María
“Qué contraste la figura de Augusto al comienzo del Evangelio con la de José y María caminando hacia Belén” dijo luego y agregó: “Las contrariedades que habrán tenido en el viaje, las dificultades la fragilidad de la vida de José y de María en medio del pueblo caminando y yendo hacia Belén que, al llegar, no encontraron un lugar para el nacimiento del niño y entonces termina naciendo en un pesebre”.
Luego reflexionó: “Fíjense qué contraste entre alguien que aparentemente la tenía clara y dos personas frágiles, comunes, que viven a las apuradas tratando de llegar para que nazca el niño con la fragilidad y la vulnerabilidad”. Luego se preguntó: ¿Cómo llegamos nosotros a esta navidad? ¿Somos capaces de llegar como José y María? Y subrayó: “ Jesús lo que quiere es nacer en nuestra fragilidad, el Señor lo que quiere es nacer en el pesebre de nuestro corazón”.
Jesús nace en nuestro corazón
Sobre el nacimiento de Jesús el arzobispo destacó: “Lo lindo es que ahí quiere nacer, no tengamos vergüenza delante del niño, ahí quiere nacer no quiere nacer aparentemente en corazones seguros, que se la saben todas y que controlan todo como lo de Augusto. Nace en la vida de José María, una vida frágil, una vida que va en medio del pueblo buscando un lugar medio de las apuradas, nace en un pesebre, nace en un lugar sencillo”.
Además, delante de los presentes dijo: “Quería también hoy invitarlos a que imaginemos una vez más este pesebre donde falta de todo, sin embargo, lo que no falta es amor, el amor de Dios por cada uno de nosotros, el amor absoluto y porque sí que Dios quiere no por nuestros méritos. La Navidad es un canto al amor, es volver a decirle a Dios como me amás estás tan loco de amor por nosotros que te haces uno de nosotros y por eso delante de él no tenemos que tener vergüenza”.
“La Virgen lo envuelve en pañales pidamos nosotros también a Dios que nos envuelva con su misericordia, que nos envuelva con su perdón que nos envuelva con su alegría, que nos envuelva con su esperanza, que nos envuelva con su ternura porque la necesitamos mucho” destacó y concluyó diciendo: “Vamos entonces hoy a poner todos el corazón delante de Jesús sin vergüenza, así como está, quiere nacer en los corazones frágiles, en los corazones que duelen, en los corazones que están tristes en los corazones que están en tinieblas, en los corazones que no dan más en los corazones que lloran”.