El miércoles 24 de septiembre se celebró la Santa Misa en el Hospital Muñiz a las 10 hs. Allí presidió la Eucaristía Mons. García Cuerva ante la comunidad que se hizo presente. A la luz del Evangelio, el arzobispo dijo: “Hoy se celebra la Virgen de la Merced, madre que libera a los cautivos. La Virgen de la Merced tiene en las manos en general unas cadenas como que nos quiere liberar. Es un pedido especial que le hacemos a la Virgen por una cuestión histórica también de que apareció en una época en que los cristianos eran secuestrados y llevados a los países más lejanos”. Luego agregó: “Y uno podría decir; en nuestra época ya perdió un poquito de actualidad ¿Cómo es esto de liberar a los cautivos?”
Las esclavitudes de hoy
“En primer lugar, una esclavitud muy grande que todavía vive nuestra sociedad, que está ligada a la trata de personas, al tráfico de personas, al trabajo esclavo en esos talleres clandestinos donde a veces se vive en la oscuridad, laburando, laburando por dos mangos” mencionó el arzobispo. También agregó: “El Papa Francisco en esto fue como un precursor; él decía `la vergüenza que tenía que ser para la humanidad la esclavitud de la trata y el tráfico de personas´. Y muchas veces insistía con que era el modo moderno de la esclavitud, por eso, frente al trabajo esclavo, frente al trabajo de oferta sexual de muchos que están como atrapados, a veces hasta por necesidad, hoy le pedimos a la Virgen de la Merced por ello”.
Luego siguió diciendo: “A veces tenemos esclavitudes en el alma, esclavitudes en el corazón, ligadas a una adicción, ligadas a cuestiones objetivas, a los celos, ligadas a las broncas que no nos dejan ser verdaderamente libres, atrapados a veces por nuestro pasado, del que no nos liberamos nunca, enganchados y encadenados por culpas, por miedo, por tristeza”. Y sumó: “Podemos pedirle a la Virgen de la Merced, que libere a nuestra sociedad de tantas esclavitudes modernas como las que dije, pero también tenemos que pedir especialmente por las esclavitudes que tenemos en el alma”.
María está siempre presente
“Está bueno que hoy nos hagamos conscientes de ¿Cuáles son nuestras cadenas? ¿Cuáles son esas cadenas que no me dejan ser verdaderamente libres? Cadenas ligadas a las broncas y a rencores acumulados, cadenas ligadas a las culpas, a los miedos, a alguna adicción, a los celos, enfermizos, pidámosle a la Virgen que nos libere” reflexionó en su prédica. “Escuchando el Evangelio de hoy, a la Virgen al pie de la cruz, creo que si hay un lugar en el que seguramente María está presente, es aquí, en este hospital, en esta comunidad” dijo.
Además afirmó: “Y la Virgen acompaña a esta gran familia; en su dolor, la acompaña en sus cruces, en sus dificultades. Que hoy de nuevo podamos sentir de verdad que la Virgen está con nosotros, que la Virgen nos acompaña, que no nos deja solos, no nos deja tirados y que nos anima a seguir siendo familia. Porque los momentos difíciles, los momentos duros, los momentos más jodidos de la vida, no hay que estar solos, no hay que vivirlos solos”.
Francisco y su cercanía
“Y nosotros, en los momentos difíciles que se viven en este hospital, queremos seguir pidiéndole a la virgen ser familia, armar equipo, saber que nadie puede estar solo. No somos francotiradores. Pedimos también por el eterno descanso de nuestro querido Papa Francisco que sabemos que en su corazón este hospital tenía un lugar súper especial. Tenía un lugar especial en su corazón” subrayó después.
Al concluir mencionó: “Pidamos entonces a Dios hoy que libere, por intercesión de su madre, la Virgen de la Merced, a nuestra sociedad de tantas esclavitudes modernas, trata, tráfico de personas, trabajo esclavo, que nos libere a cada uno de nosotros de las esclavitudes del corazón, porque no es lo mismo estar libre que estar suelto”.