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Revista COMUNICARNOS: La alegría del Primer Sínodo Porteño

por julianagiletta

Mario Aurelio Cardenal Poli
Arzobispo de Buenos Aires.

Un Camino

Es conveniente recordar que la palabra «Sínodo» significa «hacer juntos el camino». ¿De qué camino se trata? Pues no es otro que la misma persona de Cristo, quien ha dicho: «Yo soy el Camino» (Jn 14,6). En la Iglesia de los primeros tiempos, los que eran atraídos por el Evangelio se identificaban como los «del Camino del Señor» (Hch 9, 2; 18, 25. 26; 19,9. 23; 24, 22).

Con la convicción de que una Iglesia sinodal está mejor preparada para salir a evangelizar, comenzamos en 2017 el itinerario que, bajo la guía del Espíritu Santo, fuimos recorriendo con la participación del Santo Pueblo de Dios: laicos, consagradas y consagrados, diáconos, sacerdotes y obispos, para renovar la misión en Buenos Aires. Nos propusimos, en primer lugar, escuchar a todos los bautizados que integramos la Iglesia porteña, sin excluir a nadie. Aun los niños, con ingenio creativo, participaron con entusiasmo en lo que ellos llamaron «Sinodito».

 

«Una Iglesia sinodal es una Iglesia que escucha»

 

Así enseñó el Papa Francisco. Por eso, las dos consultas al Pueblo de Dios nos acercaron a mucha gente que frecuentan nuestras parroquias, santuarios, movimientos, pastorales (educativa, social, juvenil, universitaria, salud, catequesis, carcelaria, entre otras), comisiones e instituciones (discapacidad, niñez y adolescencia, trata de personas, caritas, etc.). Conforme íbamos avanzando en la escucha, percibimos una gran riqueza evangelizadora en cada área de la vida de nuestras comunidades.

Mientras continuábamos, nos interpeló la expresión del Buen Pastor: «Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor» (Jn 10,16), y movidos por ese deseo, también quisimos escuchar a aquellos hermanos bautizados que por algún motivo no se sienten identificados con la Iglesia. De este modo, dimos lugar a todas las voces de fuera para que pudieran decirnos lo que pensaban.

 

El Sínodo se organiza para escuchar

 

Para organizar semejante emprendimiento, el Sínodo contó con la ayuda de hermanos y hermanas que formaron dos Equipos: el de Animación Sinodal (EAS), integrado por representantes de las cuatro Vicarías de la Arquidiócesis, y el de Reflexión Sinodal (ERS) constituido por peritos en Teología y Pastoral. Ambos debieron poner los medios para hacer realidad un antiguo principio sinodal: «Lo que afecta a todos debe ser tratado y aprobado por todos».

A tal fin, el EAS tuvo a su cargo: el organigrama de encuentros; la elaboración, distribución de las consultas y primera lectura de las respuestas, como así también acompañó con subsidios los encuentros y con la publicación Soplos del Sínodo animó los momentos de oración comunitaria. Por su parte, el ERS asumió la ardua tarea de hacer una profunda mirada teológica y pastoral sobre el preciado material que llegaba a sus manos y que expresaban sentimientos, opiniones y propuestas de miles de bautizados, provenientes de variados sectores de la ciudad. Pasado un tiempo de estudio y discernimiento, el ERS hizo devoluciones[2] de su laborioso y esmerado escrutinio, el cual se realizó con fidelidad a los resultados de la escucha.

Carta Pastoral con motivo del inicio del I Sínodo de la Arquidiócesis de la Santísima Trinidad de Buenos Aires (2017-2020), 4.

Los aportes a los distintos procesos de escucha, fueron resumidos por el Equipo de Reflexión teológico-pastoral sinodal en el documento titulado: Devolución del proceso sinodal de escucha 2017-2019, “A la escucha de la Palabra de tu Hijo y escuchándonos entre nosotros” y el Documento Preliminar para el Sínodo, “Jesús, Buena Noticia, sigue caminando y evangelizando en Buenos Aires”.

 

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