El sábado 22 de agosto se realizó la jornada de No más chicos descartables que reunió a cientos de jóvenes de diferentes parroquias, colegios y clubes parroquiales en la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación con el fin de reflexionar sobre la niñez, adolescencia y juventudes de barrios populares.
La jornada contó con distintas instancias, reunió a dirigentes barriales animadores, Cáritas Buenos Aires, la Unión de Clubes Parroquiales y adolescentes de distintos puntos de la ciudad. Se llevaron adelante muestras artísticas, bailes y también los jóvenes compartieron sus vivencias, encuentros y el camino parroquial que han realizado.
Dios nos regala siempre otra oportunidad
Desde las 12:30hs Mons. García Cuerva tomó la palabra y delante de los presentes dijo: “Hace unos días, una semana, estuve en uno de los hospitales de la ciudad de Buenos Aires, territorialmente, en uno de los hospitales de de CABA, y visité a una chica, a la que vamos a llamar “Roxana”. Roxana tenía, tiene 15 años, y se había querido suicidar tirándose del cuarto piso de su departamento. Se había fracturado los dos brazos y, milagrosamente, los médicos dijeron que iba a salir adelante”.
«Cuando hablé con ella, me decía que no tenía más ganas de vivir, me decía que no era la primera vez que lo había intentado, y que, como la otra vez le había salido mal, quizá tirándose a un cuarto piso, el resultado era bueno. Pero que en realidad había descubierto que no servía para matarse» describió y sostuvo: «Roxana bajó desde el balcón, y tuvo ese brutal accidente que, gracias a Dios, no le quitó la vida, aunque para ella fue la peor noticia. Y pensé en un evangelio en el cual también alguien, desde muy arriba baja, pero baja los brazos de Jesús, y creo que ahí está la propuesta que, como Iglesia, y todos aquellos que compartan los valores del evangelio, tenemos que tener para que no haya más «roxanas»«.
Trabajar en equipo por un único fin
También, tras leer el evangelio de San Marco sostuvo: “También este hombre, del que no conocemos su nombre, bajó desde las alturas, pero bajó a los brazos de Jesús. En primer lugar, muchos de nuestros pibes pueden caminar, con lo cual uno diría, no es el problema de ellos. En realidad, estamos hablando de parálisis más profundas, parálisis ligadas a la falta de educación, parálisis ligadas a la falta de oportunidades, parálisis ligadas a la falta de un estado presente e inteligente” y agregó: “En nuestros pibes siempre hay un sueño, hay como un motorcito interno. Yo digo que hay un héroe dormido, y a veces hay que despabilarlo al héroe dormido, pero está adentro. Y, entonces, igual que este paralítico que quiere ver a Jesús, tenemos que avivar la llama que hay adelante, adentro de nuestros pibes, porque aún en las ´roxanas´ de la vida”.
«Hay cuatro hombres de los que no conocemos su nombre tampoco, personas que trabajan en equipo, ponen un objetivo común, ayudar a que el paralítico se encuentre con Jesús. Y no existe en la mente de ellos el ´no se puede´. Por más que haya mucha gente, dicen, ´algo tenemos que hacer´. Y con creatividad y con audacia levantan todos los techos.” explicó luego.
Intentarlo una vez más
También enfatizó: “Jesús le dice al paralítico, una vez que lo cura, toma tu camisa y vete a tu casa. Nosotros creemos que el mensaje de Jesús es un mensaje liberador, es un mensaje que nos hace protagonistas de nuestra vida. Y creo que ahí tenemos un enorme tesoro para compartir con nuestros pibes. Que Jesús los ama, que Jesús los perdona siempre, que Jesús siempre te da otra oportunidad. Y esto me parece que no lo podemos quitar de nuestras acciones y de nuestro mensaje, porque es lo más propio que tenemos. No son planes sociales nuestros proyectos, son planes integrales de vida que incorporan la fe como elemento fundamental”.
«Cuando terminé de hablar con Roxana, le dije, ´Roxana, ´Dios te ama, te regalo una nueva oportunidad´. Te pido, por favor, que creas de verdad que Dios te quiere mucho. Se le llenaron los ojos de lágrimas y me dijo, ´Lo voy a intentar´. Intentémoslo todos para que las Roxana de la Vida se pongan de pie. Y, si alguna vez se vuelven a tirar, sea como aquel paralítico en el brazo de Jesús. Muchas gracias» dijo al concluir Mons. García Cuerva.

Mons. García Cuerva disertando en la jornada de No más chicos descartables.