El 21 de agosto, día en que la Iglesia celebra y recuerda la memoria de San Pío X patrono de los catequistas, se compartió la Eucaristía en la Catedral Metropolitana con cientos de catequistas de la arquidiócesis de Buenos Aires que se hicieron presentes. Allí, la Junta Catequística preparó un momento de oración desde las 18hs que incluyó una adoración eucarística y a las 19hs, se compartió la Eucaristía.
Instrumentos en la manos de Dios
En su homilía, a la luz del profeta Ezequiel y el día de los catequistas, Mons. García Cuerva dijo: “Creo que esa lectura puede ser leída, rezada, en clave de catequistas. El profeta Ezequiel dice que la mano del Señor ´se posó sobre mí´´. Qué lindo volver a pensar como catequistas que la mano del Señor se gozó sobre nosotros, que fuimos elegidos por Dios. Dar gracias a Dios hoy por nuestra vocación de catequistas” y además agregó: «Así como Ezequiel tuvo que cumplir su misión en un valle de huesos, nosotros también queremos pensar y volver a comprometernos con la realidad».
También animó diciendo: «Ojalá hoy también nosotros podamos volver a revalorizar el significado y el sentido que tiene transversal, como si fuera una columna vertebral, la palabra de Dios. Nosotros somos un instrumento en las manos de Dios, como lo fue el profeta Ezequiel. En esa realidad difícil de huesos secos, pero con la conciencia de que somos enviados por Él, que Él es el que nos dice que anunciemos la palabra, y que podamos ayudar a nuestra gente a que conozca a Jesús».
Enviados a anunciar la alegría del Evangelio
«Somos misión, somos enviados por el Señor a anunciar a Jesús ese amor que nos salva. Y anunciamos a Jesús porque primero experimentamos en la propia vida cuánto Jesús hizo por nosotros por eso la necesidad de volver al Kerigma» sostuvo y afirmo: «Preguntarnos, qué bueno tener catequistas que no se las sepan todas, que pregunten. Pensar, qué bueno tener catequistas que usen la cabeza, que piensen. Proponer, qué bueno tener catequistas que no se queden. Propuestas, pero propuestas concretas, por eso las queremos practicar. Y profetas, ser anunciador de buenas noticias«.
Al concluir enfatizó: «Un buen catequista tiene los pies en la tierra. Un buen catequista se compromete con lo que pasa y trata de iluminar con el evangelio la realidad de todos los días «.

Santa Misa en la Catedral Metropolitana con los catequistas de la Arquidiócesis.