La celebración de Corpus Christi en el Santuario Jesús Sacramentado se vivió con profunda devoción y alegría, reuniendo a fieles en una jornada marcada por la fe y el encuentro comunitario. La comunidad se congregó para preparar el templo y las calles aledañas, adornadas con alfombras de flores y motivos eucarísticos, símbolo del amor y la creatividad puestos al servicio de Jesús presente en la Eucaristía.
Niños, jóvenes y adultos acompañaron a Jesús Sacramentado con cantos, globos, pétalos de flores y gestos de adoración, manifestando públicamente su fe y su deseo de llevar la presencia de Cristo a todos los rincones de la comunidad.
En su homilía, Mons. García Cuerva reflexionó: “Nos acercamos a la mesa de Jesús porque todos necesitamos ser curados por Él, nos acercamos a comulgar los más pecadores ”. y añadió: “Venimos a la mesa porque, igual que aquella multitud, necesitamos ser curados”.
Como parte de su reflexión añadió: “Venimos a la mesa de Jesús a cargarnos de esperanza, porque frente a los problemas no podemos ser una queja constante” y siguió diciendo “Jesús los mira y los anima a compartir, que lindo sentirnos comunidad. No vivimos la Eucaristía a título privado”.
Como conclusión enfatizó: “Comulgamos aquí para salir a compartir al Señor, no tengan miedo, no se acaba nunca. Que Jesús los anime en la esperanza y alegría, que sigan construyendo comunidad”. La jornada concluyó con la bendición eucarística, dejando en los corazones de los presentes la certeza de que Jesús camina junto a su pueblo y sigue siendo fuente de vida y esperanza para todos.