La comunidad de la Iglesia Santa Catalina de Siena en el microcentro porteño celebró la Santa Misa el miércoles 20 de mayo desde las 13:00 hs. Allí, presidió la celebración Mons. García Cuerva, Arzobispo de la ciudad de Buenos Aires. A la luz del Evangelio, mencionó: “En la primera lectura del libro de los hechos de los apóstoles, Pablo se está despidiendo de la comunidad de Éfeso. En el Evangelio, Jesús en el contexto de la última cena, también se está despidiendo de sus discípulos”.
Santa Catalina, monumento histórico
“Quiero marcar esto porque la vida no es un eterno presente. En la vida no somos cada uno de nosotros absolutamente indispensables, creyendo que entonces vamos a estar siempre” sostuvo Mons. García Cuerva y subrayó: “La vida tiene historia y como la vida tiene historia, quiere decir que tiene pasado, que tiene presente y que tiene futuro. Y si tiene pasado, tiene raíces, y si tiene raíces, tiene que también tener la capacidad de reconocer que ha habido gente antes que nosotros”.
Luego contextualizó: “Hoy, estamos aquí en Santa Catalina, monumento histórico, reconocida como uno de los monumentos más importantes de la ciudad de Buenos Aires. Y estar aquí es reconocer que hay historia. Reconocer que tenemos pasado, que hay raíces, que no vivimos en un eterno presente, que no todo pasado y todo lo anterior es viejo y hay que destrozarlo, sino que al contrario, nos construimos sobre nuestro pasado y nuestras raíces”.
Parte de nuestra historia
“Le pedimos a Dios que nos ayude y por un lado, a intensificar el diálogo, a intensificar la posibilidad de buscar puntos de encuentro con aquellos que tienen responsabilidad política sobre las obras. Pero por sobre todo que tomemos conciencia de que la historia es parte de nuestra vida y que no podemos dejarla de lado a así nomás. Nuestros edificios no son monumentos viejos o oportunidades para hacer negocios inmobiliarios. Son la historia, son las raíces, son nuestra vida. Amén” mencionó al concluir el arzobispo.