El domingo 17 de mayo, día en que la Iglesia celebra la Ascensión del Señor, la comunidad de la parroquia Cristo Obrero celebró su fiesta patronal con alegría y la participación de distintas parroquias que se hicieron presente a lo largo de la jornada. Con bailes, interpretaciones artísticas y comunión fraternal, se vivió la antesala a la celebración de la Santa Misa desde las 12 hs.
Jesús está en el corazón
En la Eucaristía, que estuvo presidida por Mons. García Cuerva y concelebrada por sacerdotes de distintos barrios populares de la ciudad, el arzobispo dijo: “Hoy celebramos la Ascensión del Señor. Se fue pero se quedó, sigue estando entre nosotros. Y entonces, el enorme desafío que tenemos todos es descubrir cómo Jesús sigue estando acá, hoy. Estoy seguro que cada uno de nosotros ha sentido a Jesús presente es en el propio corazón ¿Cuántas veces sentimos a Jesús en el corazón?”
“Porque no nos deja tirados, porque se fue al cielo a hacernos un lugarcito, para que el día que nos toque partir también tengamos nuestro lugar en la casa del Padre. Pero no nos deja solos, y por eso sigue estando entre nosotros” sostuvo luego y agregó: “Jesús está en nuestros barrios, Jesús está en los signos de esperanza, sigue estando en los que no bajan los brazos y siguen preocupados por los demás. Jesús sigue presente en las madres que no se rinden y siguen queriendo luchar para que sus hijos tengan buena educación y no caigan en las garras de la droga y la violencia”.
Padre Múgica presente
Luego el arzobispo de Buenos Aires destacó: “Jesús sigue estando en cada proyecto educativo en el que queremos que nuestros pibes salgan adelante y sigan siendo protagonistas de su vida, porque sabemos que la educación de calidad es lo mejor que les podemos dar” y alentó a los presentes diciendo: “Hay mucho por hacer en este tiempo, hay mucho por seguir diciendo, anunciando y denunciando en este tiempo. Ni mirar para arriba ni mirar para atrás, mirar para este presente, mirar nuestros barrios, mirar nuestra realidad y descubrir que Jesús sigue estando entre nosotros”.
“En esta Misa volvemos a pedir que se dé un nuevo amanecer, que en la tormenta negra surja la luz de un pueblo solidario comprometido, que tomando los ideales del padre Múgica se compromete en el hoy, y que sigue creyendo que el mejor camino para salir adelante es el del encuentro, el de la fraternidad, el del compromiso, el de la solidaridad, el de sentirnos en definitiva cómo somos, familia de Dios. Amén” dijo al concluir su homilía.
Homilía Completa de Mons. García Cuerva en la Fiesta Patronal de Cristo Obrero
Hoy celebramos la Ascensión del Señor, así se llama la Solemnidad que celebramos hoy, y que lo decían las lecturas, Jesús que Asciende. Y entonces pensar que Jesús asciende al cielo es pensar que Jesús se borró, que ya no está más, que se fue para siempre y nos dejó tirados. Pero, en realidad, yo digo que Jesús nos hizo un poquito de trampa. Se fue pero se quedó, sigue estando entre nosotros. Y entonces, el enorme desafío que tenemos todos es descubrir cómo Jesús sigue estando acá, hoy.
Y en el primer lugar donde estoy seguro que cada uno de nosotros lo ha sentido a Jesús presente es en el propio corazón. ¿Cuántas veces sentimos a Jesús en el corazón? Que parecería que nos habla y nos dice que te cuides, que parece que nos habla y nos dice que está con nosotros, que no nos deja solos, que en los momentos de mayor tristeza y soledad, sin embargo, sentimos la presencia de Jesús en la propia vida.
Porque no nos deja tirados, porque se fue al cielo a hacernos un lugarcito, para que el día que nos toque partir también tengamos nuestro lugar en la casa del Padre. Pero no nos deja solos, y por eso sigue estando entre nosotros. Por eso hoy aparecen en la lectura, cuando los discípulos lo despiden, unos hombres vestidos de blanco que le dicen a los discípulos: ¿Por qué siguen mirando al cielo? Porque, claro, si nos dicen que Jesús ascendió al cielo, lo que nos queda es la idea de que se fue y nos quedamos todos mirando para arriba.
Pero hoy nos dice, cuidado, cuidado con quedarse mirando para arriba, porque Jesús está entre nosotros. Y hoy, en esta fiesta, recordando los 52 años del asesinato del padre Múgica, nosotros queremos decir, no vamos a mirar al cielo, no nos vamos a quedar mirando para arriba, porque sabemos que Jesús está entre nosotros.
Jesús está en nuestro propio corazón, como dijimos recién, pero Jesús está en nuestros barrios, Jesús está en los signos de esperanza, de la gente que se levanta a la mañana, que labura, que lleva a los chicos a la escuela. Jesús sigue estando en los que no bajan los brazos y siguen preocupados por los demás. Jesús sigue presente en las madres que no se rinden y siguen queriendo luchar para que sus hijos tengan buena educación y no caigan en las garras de la droga y la violencia.
Jesús sigue estando presente en los curas y en la Iglesia, que quiere ser pobre para los pobres, y comparte la vida de todos los días. Jesús sigue estando en cada proyecto educativo en el que queremos que nuestros pibes salgan adelante y sigan siendo protagonistas de su vida, porque sabemos que la educación de calidad es lo mejor que les podemos dar.
Jesús sigue estando cuando el Estado está presente, y ayuda a que tenga mejor calidad de vida cada vecino del barrio, como decía el comunicado que se leyó recién. Por eso no miramos para arriba, porque sabemos que Jesús está entre nosotros. En realidad, hay que mirar al costado, porque Jesús está en cada hermano también, en las personas que queremos y también en las que no queremos tanto.
¿Y saben qué? Yo quería agregar algo más celebrando estos 52 años del martirio de la muerte del padre Múgica. Cuidado con mirar para arriba, pero también cuidado con todo el tiempo mirar para atrás. No podemos ser nostálgicos de la década del 70.
La mayoría de nosotros éramos muy pibitos, y no fue la época en la que nos tocó ser protagonistas. La época que nos toca vivir a nosotros es esta, El tiempo más maravilloso que tenemos, y el único, es el presente. El pasado ya pasó. No podemos vivir como el tango añorando épocas que pasaron. Nuestro compromiso tiene que ser hoy, como el del padre Carlos Múgica fue en su época.
No nos podemos desentender del presente. Hay mucho por hacer en este tiempo, hay mucho por seguir diciendo, anunciando y denunciando en este tiempo. Ni mirar para arriba ni mirar para atrás, mirar para este presente, mirar nuestros barrios, mirar nuestra realidad y descubrir que Jesús sigue estando entre nosotros. Y aunque ascendió al cielo, su nueva presencia es muy palpable y la podemos sentir.
Una sola idea más, hace unos días se hizo este operativo tormenta negra. No voy a hablar directamente del operativo, no se merece, me parece. Ya salió mucho en los medios, pero creo que para quienes hemos experimentado la vida en los barrios, y para los vecinos, tormenta negra se llama el narcotráfico, tormenta negra se llama la falta de trabajo, tormenta negra se llama cuando el estado se retira, tormenta negra se llama cuando los pibes no tienen posibilidades. Eso es tormenta negra, y hace rato, hace años, hace décadas, que lo sufren nuestros barrios. Por eso, en esta Misa volvemos a pedir que se dé un nuevo amanecer, que en la tormenta negra surja la luz de un pueblo solidario comprometido, que tomando los ideales del padre Múgica se compromete en el hoy, y que sigue creyendo que el mejor camino para salir adelante es el del encuentro, el de la fraternidad, el del compromiso, el de la solidaridad, el de sentirnos en definitiva cómo somos, familia de Dios. Amén.