La III Jornada de Comunicadores Parroquiales organizada por la Oficina de Prensa del Arzobispado de Buenos Aires reunió a referentes y voluntarios de las distintas comunidades de la arquidiócesis para reflexionar sobre el rol pastoral de la comunicación en la vida parroquial. El encuentro, pensado como espacio de formación y encuentro, se desarrolló en un clima de fraternidad y trabajo colaborativo, con talleres prácticos y momentos de diálogo que buscaron fortalecer las herramientas para llevar el anuncio del Evangelio a las realidades locales.
Anunciar con palabras y obras
La jornada estuvo iluminada por el mensaje del papa León XIV sobre las comunicaciones sociales, “Custodiar voces y rostros humanos”, que ofreció un marco ético y humano para la misión comunicativa de la Iglesia. En sintonía con esa llamada, la carta pastoral de Mons. Jorge García Cuerva, “Queremos ver a Jesús”, invitó a que el trabajo comunicativo no sea sólo transmisión de información, sino testimonio coherente de una fe que transforma. Ambos textos fueron ejes para las reflexiones y ejercicios que abordaron el modo en que las comunidades pueden narrar la presencia de Cristo en la vida cotidiana.
Mons. García Cuerva estuvo presente y recordó la figura de los primeros anunciadores: “Los apóstoles, María Magdalena y los primeros discípulos fueron excelentes comunicadores; anunciaron, con palabras y con su vida, que Jesús había resucitado y que era el Hijo de Dios que se entregaba por cada uno de nosotros”, afirmó, subrayando la dimensión testimonial y misionera de la comunicación pastoral. Sus palabras animaron a los comunicadores parroquiales a integrar la veracidad informativa con el testimonio personal, mostrando que la mejor comunicación sale de quienes han sido tocados por la experiencia de fe.
La organización y preparación del encuentro estuvo a cargo del Presbítero Facundo Fernández Buils, director de la Oficina de Prensa, acompañado por el equipo de comunicación compuesto por Gonzalo Díaz, Justina Kleine y Florencia Ramallo. Los participantes valoraron la propuesta formativa y los recursos compartidos, y se comprometieron a seguir desarrollando iniciativas locales que visibilicen la vida comunitaria, cuidando siempre las voces y los rostros humanos que los textos y las imágenes representan.