El sábado 10 de octubre se celebró la Fiesta Patronal de Nuestra Señora de Pompeya en un clima de alegría y comunión fraternal. Desde las 16hs la comunidad realizó una procesión por las calles del barrio con la imagen de la advocación mariana y luego, celebraron la Santa Misa presidida por Mons. García Cuerva.
Memoria agradecida
A la luz del evangelio el arzobispo en su homilía dijo: “Me parece que es lindo que hoy podamos, en la fiesta de la Virgen, hacer memoria agradecida de nuestras raíces. De quienes nos transmitieron la fe, quienes nos enseñaron a pensar, quienes nos dijeron que María era nuestra madre, quienes nos trajeron por primera vez al santuario”.
“Siento que agarrar el rosario fuerte es como agarrarle la mano a la Virgen. Es agarrarle fuerte la mano a la virgen en esos momentos difíciles de la vida, que a veces nos toca. Es tomarle la mano a la virgen y decirle `María, no me sueltes. Estoy pasando por una situación difícil y te necesito cerquita´” sostuvo luego en su alocución.
La alegría, la respiración del cristiano
Refiriéndose al evangelio explico: “Lo primero que le dice el ángel a la Virgen es `Alégrate´. Y si hay algo que necesitamos es profundamente la alegría, la alegría cristiana” y sumó: “Francisco decía que `la alegría, es la respiración del cristiano´ y entonces, más allá de los problemas y las dificultades te lleves de este santuario el saludo del ángel Gabriel a la virgen”.
Al cerrar su homilía dijo: “Podemos pedirle a San Francisco de Asís, a los 800 años de su muerte, que nos ayude a seguir llevando adelante la reconstrucción de este templo, que es la casa de todos. Creo que María de Nueva Pompeya abraza a todos sus hijos, los abraza porque los ama”.

Fiesta Patronal de Nuestra Señora de Pompeya.