La parroquia San Pedro Apóstol del barrio de Monte Grande celebró su fiesta patronal el domingo 5 de julio en un clima de comunión y fraternidad. La Santa Misa fue presidida por Mons. García Cuerva desde las 12hs y congregó a la comunidad que se reunió en torno al altar.
Así se vivió la fiesta patronal
A la luz del Evangelio y ponderando la vida del apóstol San Pedro, el arzobispo dijo: “La lectura nos relata el primer tiempo de las persecuciones de los cristianos. Y quería proponerles que nos imaginemos los sentimientos que habrá tenido Pedro en ese momento: imagino los sentimientos de tristeza, miedo, muchas dudas que habrá tenido. Esos mismos sentimientos, a veces, están en nuestro corazón. A veces nosotros estamos encadenados a las tristezas, a los miedos, a veces estamos aprisionados por la culpa y los prejuicios”.
“En la primera lectura dice que aunque Pedro la estaba pasando mal y que todos los cristianos, toda la comunidad, `no dejaba de rezar por él´” recordó el arzobispo que agregó: “Tenemos que darle gracias a Dios porque tenemos una comunidad, una comunidad parroquial, educativa, una familia que nos sostiene y que reza por nosotros como también en el Evangelio”.
Al concluir, valorando el rol del ángel que aparece en la lectura sentenció: “Tenemos que dar gracias a Dios por los ángeles que pone en nuestra vida, por esos enviados, amigos, sacerdotes, que nos acompañan y nos han dicho `levántate´ ayudándonos a liberarnos de las prisiones de las tristeza, del rencor, de la culpa y nos animan a seguir adelante. Queridos hermanos, Dios no nos deja tirados, ojala como Pedro podamos ver a Jesús”.