La Basílica de Nuestra Señora del Pilar, invita a la exposición interactiva sore la vida, el legado y la espiritualidad del siervo de Dios Enrique Shaw. En el programa televisivo Poliedro de Canal Orbe 21, el periodista Matías Bocca visitó a la comunidad que abre las puertas del templo donde descansan los restos del empresario argentino, próximamente beato.
La exposición no es sólo un homenaje a Shaw, sino también una pedagogía viva para demostrar que la santidad es una meta plenamente alcanzable, incluso en medio del mundo y del trabajo cotidiano. Al visibilizar su ejemplo como laico, esposo, padre de familia y líder empresarial comprometido con la Doctrina Social de la Iglesia, la iniciativa busca inspirar un modelo concreto de liderazgo humanista y solidario para el mundo de hoy.
El arte de «saber estar» y construir en equipo
La muestra interactiva propone un recorrido dinámico y cronológico que abarca desde su vocación de servicio al ingresar a la Escuela Naval Militar con14 años, pasando por su conversión y maduración espiritual, hasta llegar a su labor en el ámbito empresarial. En este último aspecto, el itinerario resalta su constante alegría y su cuidado por la dignidad y el bienestar de los obreros, a quienes siempre consideró sus hermanos y piezas fundamentales de la empresa.
En sintonía con el Mundial de fútbol, el párroco de la Basílica de El Pilar, el Padre Gastón Lorenzo, aportó una reflexión al trazar un paralelismo entre el liderazgo espiritual de Shaw y la inteligencia táctica de Lionel Messi dentro de la Selección Nacional. El sacerdote destacó que Enrique, al igual que el Capitán del Seleccionado argentino en la cancha, enseñaba con su sola presencia el arte de «saber estar» en el lugar y momento indicado para jugar en equipo y sosteniendo a los demás sin necesidad de correr desesperadamente ni caer en activismos estériles.
El circuito de la visita guiada incluye rincones de devoción dentro del histórico templo, como el altar de la Virgen de Luján, espacio donde Enrique solía rezar con sus hijos y donde hoy descansan sus restos. Los visitantes también pueden conocer detalles de su vida íntima y familiar, incluyendo anécdotas como la conversión de su propio padre, lo que evidencia que su santidad irradiaba primero en su hogar.
Una santidad con olor a fábrica y a hogar
La exposición interactiva presenta un Enrique Shaw cercano, alegre y sencillo. Su legado, custodiado en los pasillos de El Pilar, recuerda que el altar y el escritorio de la oficina no son mundos opuestos, sino espacios de un mismo altar donde se ofrece la vida entera por amor a Dios y a los hermanos.
Con la mirada puesta en su futura beatificación, esta propuesta pastoral invita a renovar el propio compromiso cristiano en los ambientes que a cada uno le toca transitar a diario. Su ejemplo de «teología con olor a fábrica» y su caridad social confirman que la santidad es una tarea de todos los días que se construye con gestos sencillos, mirada atenta al prójimo y un corazón siempre dispuesto al encuentro.