A dos años de su ordenación episcopal, la Iglesia de Buenos Aires agradece el servicio pastoral de Mons. Pedro Cannavó, Mons. Iván Dornelles y Mons. Alejandro Pardo, quienes fueron consagrados obispos auxiliares el 3 de agosto de 2024 en la Catedral Metropolitana por Mons. Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires. La celebración marcó un acontecimiento significativo para la arquidiócesis porteña, que incorporó entonces a tres nuevos obispos nombrados por el Papa Francisco para acompañar la vida eclesial y misionera de la Ciudad.
Caminando junto a su pueblo
Desde aquella ordenación, cada uno de ellos asumió con cercanía y disponibilidad el servicio pastoral en las vicarías episcopales que les fueron confiadas: Mons. Dornelles en Devoto, Mons. Pardo en Belgrano y Mons. Cannavó en Flores sumándose así a Mons. Alejandro Giorgi quien hoy se desempeña en la Vicaría Centro. Su tarea se ha expresado en el acompañamiento cotidiano de comunidades, parroquias, instituciones y agentes pastorales, en sintonía con el camino arquidiocesano.
La memoria de aquella Misa de ordenación vuelve hoy como signo de gratitud y de renovación del compromiso pastoral. La Eucaristía estuvo marcada por la oración, la alegría del pueblo de Dios y el envío a la misión episcopal, signo que acompaña a los obispos en su tarea cotidiana.
Al servicio de la Iglesia
En estos dos años, el ministerio de los tres obispos auxiliares ha estado unido al acompañamiento concreto de las realidades de sus zonas pastorales, en un tiempo que exige cercanía, escucha y capacidad de animar la esperanza. Su presencia en Devoto, Belgrano y Flores expresa la dimensión de servicio propia del episcopado y la vocación de sostener la vida comunitaria, allí, donde la Iglesia se hace encuentro, consuelo y anuncio del Evangelio.
Al celebrar este segundo aniversario, la arquidiócesis de Buenos Aires renueva su gratitud por el camino recorrido y pide a Dios que continúe sosteniendo a Mons. Dornelles, Mons. Cannavó y Mons. Pardo en su misión. Que su ministerio siga dando frutos de comunión, esperanza y cercanía pastoral en cada una de las vicarías que hoy animan al servicio de toda la Iglesia porteña.