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Docentes que dejan huella

por prensa_admin

La Vicaría de Educación realizó el XXI Foro destinado a directivos y docentes de nivel inicial y primaria, en la UCA.

El arzobispo de Buenos Aires, Mons. Jorge García Cuerva, estuvo presente en el XXI Foro de Educación en la Pontificia Universidad Católica Argentina, organizado por la Vicaría Pastoral de Educación. Del mismo también participaron el secretario de Educación de la Nación, Carlos Torrendell y la Ministra de CABA, Mercedes Miguel.

Más de mil docentes porteños se reunieron en los auditorios San Juan Pablo II y San Agustín de la UCA para conversar acerca del desafío de dejar huellas en sus alumnos, de cara al nuevo ciclo lectivo próximo a comenzar. Allí compartieron los testimonios y charlas de, además de los mencionados anteriormente, Ricardo Del Bosco, Patricia Sarlé, Elena Santa Cruz, Hernán Aldana y el Pbro. Nardín SJ.

Mons. Jorge expresó a los docentes que: «la pedagogía de Jesús es la clave para enfrentar la asedia y poder realmente ser los docentes que dejan huellas».

«Quisiera animarlos en este inicio de año, a que más allá de todas las dificultades que experimentamos, podamos volver a apostar por la vida, la alegría y la esperanza», dijo García Cuerva.

Monseñor remarcó que la única forma de salir del «núcleo duro de la pobreza» es a través de la educación. Independientemente de las condiciones y el contexto, la educación «te hace protagonista de tu vida y de tu historia».

Al finalizar, Mons. Jorge les dedicó, de todo corazón, el siguiente poema a todos los docentes:

«No te rindas,
aunque a veces duela la vida.
Aunque pesen los muros
y el tiempo parezca tu enemigo.
No te rindas,
aunque las lágrimas
surquen tu rostro y tu entraña
demasiado a menudo.
Aunque la distancia
con los tuyos
parezca insalvable.
Aunque el amor sea, hoy,
un anhelo difícil,
y a menudo te muerdan
el miedo, el dolor, la soledad,
la tristeza y la memoria.
No te rindas.
Porque sigues siendo capaz
de luchar, de reír, de esperar,
de levantarte las veces que haga falta.
Tus brazos aún han de dar
muchos abrazos, y tus ojos
verán paisajes hermosos.
Acaso, cuando te miras al espejo,
no reconoces lo hermoso,
pero Dios sí. Dios te conoce,
y porque te conoce
sigue confiando en ti,
sigue creyendo en ti,
sabe que, como el ave herida,
sanarán tus alas y levantarás el vuelo,
aunque ahora parezca imposible.
No te rindas.
Que hay quien te ama
sin condiciones,
y te llama
a creerlo«.

(José María R. Olaizola sj)

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