El 26 de abril, domingo del Buen Pastor, desde las 11:30 hs se celebró la Santa Misa de Admisión al Orden Sagrado de dos seminaristas de la arquidiócesis de Buenos Aires: Mauro Gavilán y Lautaro Muñoz. La Eucaristía fue celebrada en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires y fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, Mons. Jorge Ignacio García Cuerva.
La admisión al Orden Sagrado
La Admisión al Orden Sagrado es el momento en el que la Iglesia reconoce públicamente que un seminarista ha ido madurando en su discernimiento vocacional y considera que puede continuar oficialmente el camino hacia el ministerio sacerdotal. A pesar de que aún no es un compromiso definitivo sí es un paso importante y, por ese motivo, la Iglesia reconoce ese camino y lo confirma. De aquí en adelante el discernimiento deja de ser sólo interno o formativo y pasa a ser también eclesial y público.
A la luz del Evangelio, Mons. García Cuerva en su homilía mencionó: «Muchas veces vivimos la experiencia de no encontrar la salida en nuestras vidas. Nos sentimos ahogados, nos sentimos encerrados, sentimos que perdemos toda esperanza y toda posibilidad de un futuro mejor» y agregó: «Frente a todo esto, frente a estas experiencias que seguramente en algún momento todos hemos tenido, Jesús hoy dice, `Yo soy la puerta de las ovejas´. Las ovejas pueden entrar y salir, es decir, es una puerta que regala libertad. Una puerta que nos promete la salvación, el que entra por Él se salvará. Una puerta que nos promete vida, una puerta abierta al perdón que tanto necesitamos, una puerta abierta a la fraternidad».
Jesús el Buen Pastor
«Jesús, la puerta de las ovejas, una puerta abierta. Como Iglesia tenemos que ser una iglesia de puertas abiertas, una Iglesia hospital de campaña, una Iglesia de puertas abiertas que abraza a todos. El guardián es el que facilita, facilita que las ovejas se encuentren con el pastor, facilita que la puerta esté siempre abierta. Todos tenemos que tener cuidado de ser guardianes que abren la puerta, y no patovicas» dijo también el arzobispo de Buenos Aires.
Sobre este nuevo paso en su proceso de formación subrayó: «Cristo es Buen Pastor de todos, de todas las ovejas. Por eso hoy, el papa León XIV en la homilía decía: `Ustedes son canal, no un filtro´. Estamos llamados a cuidar la vida de las ovejas más frágiles, cuidarla de los asaltantes y de los ladrones de hoy. Por eso todos un poco tenemos que ser pastores, pastores que acompañamos a nuestra gente, especialmente a los frágiles, y que queremos que pasen por esa hermosa puerta que se llama Jesús».
Ser testimonio para que otros entren por su puerta
Sobre este nuevo paso en su proceso de formación subrayó: «Querido Mauro, Querido Lautaro, sigan entrando por esa puerta que es Cristo, sigan encontrándose siempre con Él, y forjando un corazón de pastor al modo de Jesús. Y al mismo tiempo, sean también testimonio para otros jóvenes, para que entren por esa puerta, la puerta del Buen Pastor, y que se animen también a seguirlo como sacerdotes». También lo animó: «Sean guardianes que faciliten que muchas personas se encuentren con Jesús».
Al concluir le habló a los admitidos diciendo: «Que este momento los anime a seguir entregando la vida, los anime a seguir forjando el corazón de pastor, los anime a seguir siendo testimonio para tantos que necesitan de Jesús, y que mirándolos a ustedes, muchos jóvenes también se animen a la hermosa aventura de pasar por la puerta de Jesús. El que nos anima, el que nos promete felicidad, el que nos quiere bien y el que nos quiere también testigos en un mundo que tanto lo necesita. Amén».
Homilía Mons. García Cuerva Admisiones al Orden Sagrado
Muchas veces vivimos la experiencia de no encontrar la salida en nuestras vidas. Nos sentimos ahogados, nos sentimos encerrados, sentimos que perdemos toda esperanza y toda posibilidad de un futuro mejor. Experimentamos, de alguna manera, que se nos cierran todas las puertas, se nos cierran todas las oportunidades. ¿Cuánta gente a la que se le cierran las puertas del trabajo? ¿Cuántos jóvenes a los que se le cierran las puertas de una educación de calidad? ¿Cuántos jóvenes se les cierra la puerta de una posibilidad de tener un futuro mejor? Y entonces también podemos pensar ¿Cómo en el mundo en este contexto dos mil veintiséis parecen cerrarse las puertas de la paz, parecen cerrarse las puertas del diálogo, parecen cerrarse las puertas de la resolución pacífica de los conflictos?
Otras veces vivimos otra experiencia, que es la de querer pegar un portazo. Cuando ya no damos más, cuando nos gana la bronca, nos gana el impulso, nos gana la tristeza, y decimos, `Ya está, basta, no vale la pena seguir´. ¡Cuántas puertas se nos cierran, pero también cuántas veces en nuestra vida queremos pegar el portazo! Y frente a todo esto, frente a estas experiencias que seguramente en algún momento todos hemos tenido, Jesús hoy dice, `Yo soy la puerta de las ovejas´. Y es una puerta abierta, porque dice que las ovejas pueden entrar y salir, es decir, es una puerta que regala libertad. Es una puerta que nos permite entrar y encontrar alimento, y escuchar la voz del pastor que nos llama por nuestro nombre, porque nos conoce y nos ama, y nos ama como somos.
Una puerta que nos promete la salvación, porque nos dice el evangelio de Juan que cuando entremos, el que entra por Él se salvará. Una puerta que nos promete vida, pero vida en abundancia. Una puerta abierta, una puerta abierta a la misericordia, ese es Jesús. Una puerta abierta a la alegría, ese es el Buen Pastor. Una puerta abierta al perdón que tanto necesitamos, una puerta abierta a la fraternidad. Porque por esa puerta pasan las ovejas, que cuando uno conoce, yo tengo la referencia de cuando fui obispo en la Patagonia, las ovejas en general andan todas juntas, y en los momentos de peligro se unen mucho más. ¿Cuánto tendremos que aprender nosotros de esos animalitos sencillos?
Jesús, la puerta de las ovejas, una puerta abierta. Y entonces también pensar que como Iglesia tenemos que ser una iglesia de puertas abiertas, una Iglesia hospital de campaña, como nos decía nuestro querido papa Francisco, que recibe a los heridos de la vida, una Iglesia de puertas abiertas que abraza a todos, no una aduana que pide exigencias, requisitos, que pregunta mucho, sino una Iglesia hospital de campaña. El Evangelio nos dice que el guardián del evangelio abre la puerta para que las ovejas escuchen la voz del pastor.
Me gusta la figura del guardián. El guardián es el que facilita, facilita que las ovejas se encuentren con el pastor, facilita que la puerta esté siempre abierta. Y por eso creo que todos, pero hoy especialmente pienso también en Mauro y pienso en Lautaro, que van a ser admitidos, pero todos tenemos que tener cuidado de ser guardianes que abren la puerta, y no patovicas. Los patovicas que no dejan entrar, los patovicas que cierran violentamente la puerta, los patovicas que deciden quién entra y quién sale, se reservan el derecho de admisión y de permanencia.
Cristo es Buen Pastor de todos, de todas las ovejas. Por eso hoy, el papa León XIV en la homilía decía: `Ustedes son canal, no un filtro. Ustedes son canal, no un filtro´. Estamos llamados a cuidar la vida de las ovejas más frágiles, cuidarla de los asaltantes y de los ladrones de hoy. Cuidarla de los mercaderes de la muerte que hacen plata con el narcotráfico y con el tráfico de armas en nuestros barrios. Cuidarla de aquellos profetas de calamidades que nos dicen que nada tiene sentido y que las puertas del futuro están siempre cerradas. Cuidarla de la de los asaltantes y los mercaderes que nos animan al egoísmo y al individualismo y al `Sálvese quien pueda´.
Por eso todos un poco tenemos que ser pastores, pastores que acompañamos a nuestra gente, especialmente a los frágiles, y que queremos que pasen por esa hermosa puerta que se llama Jesús. Esa puerta por la que pasamos nosotros también para experimentar su misericordia y su perdón.
Querido Mauro y querido Lautaro, hoy ustedes se admiten, es decir, la Iglesia reconoce en ustedes signos ciertos de vocación para el Orden Sagrado, para el ministerio sacerdotal. Sigan entrando por esa puerta que es Cristo, sigan encontrándose siempre con Él, y forjando un corazón de pastor al modo de Jesús. Y al mismo tiempo, sean también testimonio para otros jóvenes, para que entren por esa puerta, la puerta del Buen Pastor, y que se animen también a seguirlo como sacerdotes.
Como les dije, sean guardianes que faciliten que muchas personas se encuentren con Jesús, nunca patovicas, nunca esos porteros que cierran la puerta o que preguntan demasiado y nos sentimos un poco los dueños. En la casa de Dios hay lugar para todos. El papa León hoy también decía, `Mantengan libre el umbral de la puerta y señálalo a la gente sin necesidad de muchas palabras´. `Mantengan libre el umbral de la puerta y señálalo a la gente sin necesidad de muchas palabras´.
Que todos nosotros seamos un poco quienes señalemos a nuestra sociedad, y especialmente a tantos hermanos que quieren ver a Jesús la puerta, la puerta de la salvación, el mismo Jesucristo, y hagámoslo con nuestro testimonio, con nuestra vida. Muchas veces, sin muchas palabras, como nos decía el Papa León.
Mauro, Lautaro, que este momento los anime a seguir entregando la vida, los anime a seguir forjando el corazón de pastor, los anime a seguir siendo testimonio para tantos que necesitan de Jesús, y que mirándolos a ustedes, muchos jóvenes también se animen a la hermosa aventura de pasar por la puerta de Jesús. El que nos anima, el que nos promete felicidad, el que nos quiere bien y el que nos quiere también testigos en un mundo que tanto lo necesita. Amén.