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Listos, preparados… comenzó la revolución de la alegría

por Justina Kleine

El Encuentro Arquidiocesano de Catequistas y Agentes Pastorales (EAC y AP) reunió por primera vez este año a los catequistas, agentes pastorales y referentes de comunidades de la arquidiócesis. Durante la jornada, el Arzobispo Jorge García Cuerva presentó su primera Carta Pastoral «La revolución de la alegría», el sacerdote jesuita Emmanuel Sicre presentó una propuesta de catequesis renovada, y los participantes recibieron talleres con diferentes herramientas para aplicar en sus tareas pastorales.

La mañana nublada amenazaba con lluvias al patio del Seminario Catequístico María Auxiliadora, pero eso no frenó a la gran cantidad de referentes y agentes de las diferentes comunidades de la Arquidiócesis para reencontrarse, después del verano, y comenzar juntos un nuevo año en el que poder acercar a Jesús en el encuentro con todas las personas que transitan y dan vida a la ciudad de Buenos Aires.

La revolución de la alegría

Pronto, todos los presentes estuvieron ubicados en los asientos, con el mate listo y atentos para escuchar la presentación de la primera Carta Pastoral de Mons. García Cuerva: «La revolución de la alegría». Este documento expone el sueño del Arzobispo de vivir la alegría del Evangelio como Iglesia porteña, en las actividades de cada día, junto con algunas áreas y líneas de acción para posibilitar el encuentro con Jesús y su Buena Noticia.

«La alegría cristiana no es un optimismo berreta, la alegría cristiana parte de Jesús, Jesús muerto y resucitado, Jesús Buena Noticia, Jesús que nos ama. Él es la razón de nuestra alegría. Desde las dificultades de cada día, nosotros también queremos transmitir alegría», enfatizó el Padre Jorge, y agregó: «Ser alegre y esperanzado en este tiempo es revolucionario, porque va en contra de la corriente, porque hoy es más fácil ser placa de Crónica y decir que todo está mal».

«Lo central es esto: el encuentro con Jesús provoca alegría y nosotros tenemos en nuestras manos la mejor Buena Noticia para compartir», insistió el arzobispo, e hizo hincapié en que no se trata de negar los sufrimientos y dificultades de cada día en esta sociedad, sino de que, en medio de ellos, uno se encuentra a Jesús. La alegría de ser una Iglesia que sale al encuentro y recibe a todos; la alegría de ser hermanos, familia; la alegría de caminar juntos, de modo sinodal.

Una catequesis del misterio

La mañana continuó con la presentación del Padre Emmanuel Sicre S.J. con la propuesta de buscar una catequesis que acerque más al misterio de Jesús. Sicre advirtió de la diferencia entre ver y mirar, en un mundo donde lo visual ha cobrado tanta relevancia, la vista está saturada de estímulos que adormecen los demás sentidos. Sin embargo, si uno detiene la vorágine del día a día, puede mirar, contemplar aquello invisible pero perceptible.

«Cada acción que desarrollamos en la catequesis tiene que estar orientada a lo invisible», dijo el jesuita invitando a poner en práctica una catequesis del misterio de Jesús, que plantee más que respuestas, buenas preguntas que ayuden a introducirse en el mundo de lo invisible-perceptible desde el conocer, sentir y actuar.

Caminando juntos como Arquidiócesis

Luego del almuerzo, la Vicaría de Jóvenes, la Pastoral carcelaria y la Vicaría de Niños presentaron sus objetivos y actividades para este año, con el propósito de acercar a jóvenes, niños y personas privadas de su libertad, a un encuentro profundo y genuino con Jesús que siempre acompaña, comprende y consuela.

Antes de finalizar la jornada con una misa en acción de gracias por lo compartido durante el día y las riquezas de la Iglesia en Buenos Aires, los catequistas y agentes pastorales participaron de diferentes talleres con herramientas para hacer brotar la alegría de Jesús en las actividades de evangelización de cada comunidad.

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