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Fiesta patronales en la parroquia Santa Teresita

por prensa_admin

El pasado 27 de septiembre se celebraron las Fiestas Patronales en la parroquia Santa Teresita. Junto a toda la comunidad Mons. García Cuerva celebró la Eucaristía. A la luz del Evangelio mencionó: “Me imagino entonces que los discípulos se habrán empezado a preocupar de cómo hacer para ser como chicos, porque los discípulos ya eran grandes” y agregó: “En realidad Jesús nos está diciendo otra cosa. Lo que tenemos que volver a tener como los chicos son aquellas actitudes, aquellas cosas que en los nenes son absolutamente naturales, comunes y que con el paso de los años nosotros fuimos perdiendo”.

Ser como niños 

Los chicos saben que nada pueden solos en la vida; y si hay algo que me parece que tenemos que volver a tener de los chicos, es esa capacidad de darnos cuenta que nadie puede solo nada en la vida” dijo y agregó: “Aprender de la capacidad que así como se pelean rápidamente después se amigan. Porque aparte los grandes creemos que la otra cara del amor es el odio. No, La otra cara del amor es la indiferencia, para aprender de los chicos, la rapidez que tienen y la facilidad que tienen para perdonarse y darse otra oportunidad”. 

Siguiendo con su alocución mencionó: “Los chicos son muy fáciles para demostrar sus sentimientos. Cuando se ríen, se ríen, y cuando lloran, lloran. Los grandes vamos perdiendo la capacidad de reír porque somos quejosos, mala onda, apesadumbrados. Y después también hemos perdido la capacidad del llanto. Hemos perdido la capacidad del llanto. Nos da vergüenza llorar. Nos da vergüenza poder expresar con lágrimas lo que siente el corazón”.

Conmovernos con el otro

“El Papa Francisco muchas veces dijo, al mundo le hace falta llorar. Nos hace falta llorar las injusticias, nos hace falta llorar el dolor de los que sufren. Nos tiene que conmover profundamente lo que le pasa a los demás. Los grandes vamos creciendo, y entonces, por un lado, ya no nos reímos, y nos creemos que por ser serios somos más maduros” explicó Mons. García Cuerva.

Jesús hoy nos dice que tenemos que cambiar y volver a ser como niños. Lo que no puede envejecer es el corazón. Eso es lo que no podemos permitir que envejezca, el corazón. Siempre tiene que ser un corazón joven, de niño, que sea capaz de darse cuenta que nada puede solo en la vida” expresó y continuó: “Un corazón que sea capaz de perdonar rápido, porque la bronca, el rencor, no son buenos consejeros. Un corazón que sea capaz de reír y que sea capaz de llorar”. 

A ejemplo de Santa Teresita 

Santa Teresita se sintió pequeña en las manos de Dios. Y por más que ya era adolescente, que ya era joven, sin embargo, su corazón era un corazón de niña. Ojala,  volvamos todos a recuperar un poquito ese ser como niños.  Pidámosle a Dios que nos regale un corazón de niño. Pidámoselo a ella, que tanto nos enseñó de lo que significa la infancia espiritual, porque de eso se trata, de ser niños espirituales, de tener esa infancia en el corazón y reconocer a Dios que es nuestro Padre en quien podemos confiar plenamente” concluyó el arzobispo. 

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