En un clima de comunión y alegría se celebró la Santa Misa en el marco del inicio pastoral de Juan Carlos Naviliat en Ntra. Sra. de Guadalupe del barrio de Palermo. Ante la presencia de la comunidad, el Superior Provincial de la Congregación del Verbo Divino, sacerdotes verbitas, hermanos religiosos, hermanas siervas del Espíritu Santo y Mons. Pardo, el arzobispo de Buenos Aires, Mons. García Cuerva, presidió la Eucaristía.
Sal y Luz
A la luz del Evangelio, Mons. García Cuerva, en su homilía destacó: “Lo de Jesús hoy es una afirmación categórica, -Ustedes son sal, ustedes son luz-. Y entonces, la pregunta que nos tenemos que hacer ante esta afirmación de Jesús es: `¿Qué tipo de sal y luz somos?´”. Luego agregó: “Si Jesús nos dice que somos sal es porque le tenemos que dar gusto a la vida. Del mismo modo que la sal realza el sabor, nosotros también le tenemos que dar sabor a la vida porque hay muchos hermanos que experimentan en la propia vida que su situación no gusto a nada, que su vida es un sinsabor, su vida es una terrible amargura”.
“Tenemos que tratar de darle el gusto a una sociedad donde muchos viven en la amargura de la pobreza, de la exclusión de la soledad, de la angustia. De nada sirve ser sal en un templo nada más, de nada sirve ser sal en la alacena, la sal se mete dentro de la comida y le da un sabor que se nota que está. Ojalá se note que son muchos los que siguen a Jesús y quieren vivir el Evangelio con coherencia” explicó después.
Al concluir y dirigiéndose al nuevo párroco de Ntra. Sra. de Guadalupe dijo: “Querido padre Juan Carlos, que te sumas a tu comunidad que te recibe, en este templo en el que te ordenaste sacerdote ¡Qué lindo volver al primer amor! Ojalá volviendo al primer amor, te reencuentres siempre en ser sal, que seas muy salado. Que se note en el barrio, que hay Evangelio, que queremos vivir el Evangelio en sus calles, en sus casas. Y que seas luz con tu comunidad, en medio de tanta oscuridad, tantos que la están pasando mal. Que Dios te bendiga mucho, que seas un sacerdote muy feliz”.
Ser compañía para los demás
Luego de la celebración eucarística, el padre Juan Carlos Naviliat tomando la palabra y dirigiéndose a los presentes destacó: “Es un momento muy emocionante para mí, muchas gracias. Quiero dar gracias a los fieles, a tantos amigos y por supuesto al padre provincial que me propuso y a los obispos que me aceptaron”.
“En estos días que estuve mucho en el confesionario me he dado cuenta de aquello que dice la canción `Afuera llora la ciudad tanta soledad´ Ojalá pueda ser un poco de compañía para todos y cada uno. Todos queremos ser mirados en la noche. Gracias por recibirme, por la hospitalidad” dijo después.
Al concluir, el nuevo párroco de Nuestra Señora de Guadalupe enfatizó: “En los momentos difíciles miraré a la Guadalupana , miraré a Juan Diego y como él escucharé a aquellas palabras “No tengas miedo, ¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”