El 16 de julio, día en que la Iglesia celebra a la Virgen María en su advocación del Carmen, la comunidad ubicada en la calle Rodríguez Peña celebró su fiesta patronal en un clima de profunda alegría. El rezo del Santo Rosario por las calles y la entonación del himno nacional fueron la antesala a la celebración eucarística presidida por Mons. García Cuerva.
Nuestra Señora del Carmen
A la luz del Evangelio, y recordando que el general San Martín llevó el bastón de mando a la Virgen luego de cruzar la cordillera de Los Andes el arzobispo dijo: «Cada uno de nosotros también tiene su propia cordillera para cruzar. Cada uno tiene esos momentos en que la vida se nos hace cuesta arriba, esos momentos en que creemos que no damos más” y agregó: “Por eso quería que cada uno de nosotros pueda ponerle nombre ¿Cuáles son aquellas cordilleras que tengo que cruzar en la vida?”
“Muchos de ustedes vienen a bendecir y a colocarse el escapulario. El escapulario es, de alguna manera, un abrazo de la virgen del Carmen, un abrazo grande que te da porque todos lo necesitamos, y, al mismo tiempo, es la misma virgen del Carmen que viste nuestra desnudez, que viste nuestra fragilidad, que viste nuestra debilidad con Cristo” reflexiono Mons. García Cuerva que además dijo: “Significa que abrazados por la Virgen y vestidos por la Virgen como otro Cristo, tengo que ser un Cristo en la vida de todos los días”.
“Hoy la Virgen y los discípulos o los amigos de Jesús lo buscan y le dicen: `Acá estamos, te están buscando tu familia, allá afuera te buscan tu familia´ Y Jesús no se conforma con formar una familia solo de sangre. Jesús quiere agradar a su familia, y por eso dice en el Evangelio de hoy que todo aquel que cumple la voluntad de mi padre ese es mi padre, esa es mi hermana, esos son mis hermanos. Qué lindo poder sentirnos familia, pedimos hoy también a la Virgen del Carmen que nos haga familia” enfatizó al concluir.