El domingo 2 de noviembre la comunidad de San Martín de Porres celebró la Fiesta Patronal con la Santa Misa en un clima de alegría y comunión fraterna. Allí celebró la Eucaristía Mons. García Cuerva quien, a la luz del evangelio y al santo patrono, reflexionó: “En la oración colecta que leímos le pedimos a Dios que nos conceda la vida de San Martín de Porres, que podamos nosotros vivir a ejemplo de él sus virtudes. Que a la luz de las lecturas de hoy podíamos tomar tres aspectos de él”.
Curar las heridas
“Creo que todos nosotros estamos llamados también a curar las heridas del alma. Y poder curar las heridas del alma de tantos hermanos nuestros con los que quizás convivimos: en nuestra familia, trabajo, en la escuela, en la comunidad parroquial” dijo el arzobispo mencionando las heridas que también supo curar San Martín de Porres. “El evangelio nos llama amar a todos y una manera de amar es acariciar las heridas del alma de tantos que sufren” mencionó luego.
Imitar su fraternidad
“Lo segundo que podemos imitar es el ejemplo de un santo que construye la fraternidad., Lo vivió en su propia vida. Él quiso a todos, y quiso vivir el evangelio para todos, y entonces trato de unir, trato de vivir la fraternidad. Lo hizo con personas de distintas clases sociales. Hay muchas cosas que nos dividen, el fútbol, la política, ¿Por qué no buscamos lo que nos une? ¿Por qué no tratamos de mirarnos como hermanos?” se preguntó Mons. García Cuerva.
La alegría como Don de Dios
Además agregó: “Dicen que era un hombre de muy buen humor. La primera lectura de hoy San Pablo nos dice: `Alégrense´ que lindo pensar que el buen humor es una característica de la santidad. Que podamos nosotros también, al igual que San Martín de Porres, ponerle una cuota de buen humor a la vida de todos los días. Su vida no fue fácil, tampoco es la nuestra, pero estoy seguro de que el buen humor fue un buen lubricante que pueda ayudar a que en las relaciones de todos los días”.
“Hoy también celebramos a los fieles difuntos y sabemos que la muerte no tiene la última palabra, que nuestro Dios venció a la muerte para siempre. Entonces más allá de las dificultades cotidianas hay una alegría de fondo que no podemos perder jamás; que Dios nos conceda poder imitar el ejemplo de San Martín de Porres” añadió.
Para concluir con su homilía destacó: “Si queremos ser como él entonces a curar heridas, a no meter el dedo en la herida, a vivir la fraternidad y a ponerle buena onda, para que entonces se note que somos seguidores de Jesús y que somos de la comunidad de San Martín de Porres porque seguimos sus pasos de santidad”.