Monseñor Jorge García Cuerva presidió la eucaristía junto a monseñor Gustavo Carrara y los obispos auxiliares de la Arquidiócesis, tras caminar desde Liniers con miles de peregrinos. En su homilía habló de la lluvia, el sol y la noche como lugares donde «nos fuimos haciendo hermanos».
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, llegó a la Basílica de Nuestra Señora de Luján y presidió la misa de las 23:30 en la Plaza Belgrano, frente a la Basílica, tras completar a pie el recorrido de la 52° Peregrinación Juvenil a Luján. Concelebraron monseñor Gustavo Carrara, arzobispo de La Plata, y los obispos auxiliares de Buenos Aires.
El arzobispo dijo que, como en el pasaje del Evangelio proclamado, «hoy Jesús también le está diciendo a la Virgen: mujer, aquí tienes a tus hijos, que vienen peregrinando, que caminaron un montón de kilómetros, cansados, emocionados”.
Una escuela de fraternidad
«La peregrinación es una hermosa escuela de fraternidad», afirmó monseñor García Cuerva. Explicó que a lo largo del camino «nos fuimos uniendo todos», y que «tanto la lluvia como el sol como la noche nos fueron emparejando, nos fueron haciendo hermanos, porque a todos nos pasó más o menos lo mismo».
Recordó que la lluvia de la mañana «nos mojó, pero no nos desalentó». Y agregó: «Era hermoso ver un montón de peregrinos que se ponían el piloto, que eran todos de distintos colores. Nos alegraba en un día nublado y gris», dijo.
Lluvia, sol y noche
El arzobispo usó esas tres imágenes para hablar de la vida. «Llueve por fuera, pero también llueve por dentro», señaló, y mencionó las lágrimas que no siempre se comparten: las ausencias de los seres queridos que fallecieron, la nostalgia, el llanto por los hijos que atraviesan una adicción y el dolor por los abuelos. «Hoy le traemos a la Virgen esas lágrimas», dijo.
Sobre el sol, afirmó que «nos devolvió las ganas de seguir caminando» y llamó a no ser desagradecidos: «Siempre nos pasan también cosas lindas». Y de la noche rescató una enseñanza: «En los momentos de oscuridad, no te quedes solo. Tomate de la mano de aquellos que te quieren».
El abrazo de la Virgen
«La Virgen no nos pide carnet de salud espiritual. Es madre, y como madre te abraza», aseguró. «Te abraza con esas lágrimas y esa lluvia del corazón, con los momentos lindos y esos días luminosos por los que hoy agradecemos. Y en ese abrazo, como dice el lema de este año, nos reconocemos hermanos.»
Invitó entonces a los fieles a mirarse a los ojos: «Hermano, acá estoy, te necesito y contá conmigo. Si te tengo que pedir perdón, te lo pido, por favor, aceptalo». Y agregó que la peregrinación «no termina acá, tiene que seguir».
Camino a la visita del Papa
Al final de la homilía, el arzobispo se refirió a la próxima visita del papa León XIV. «Toda esta experiencia hermosa de pueblo unido la volveremos a vivir todos juntos, si Dios quiere, los días que nos visite el Papa León, el Papa de todos, el Padre universal que viene a confirmarnos en la fe y a impulsarnos en la misión.»
«María es madre, te ama como sos, pero como dice el Papa León XIV, te sueña mejor», concluyó.
La peregrinación continúa con la llegada de fieles durante la noche. Mañana, domingo 4 de octubre a las 7:00, el arzobispo presidirá la misa central en la plaza frente a la Basílica.