El lunes 20 de octubre se realizó la Misa en memoria del Cardenal Eduardo Pironio en la parroquia Inmaculada Concepción (Devoto). Allí, celebró la Eucaristía Mons. García Cuerva quien, a la luz de la Palabra de Dios y contemplando la vida del Cardenal Pironio, dijo: “Eduardo Pironio no dudó de la promesa de Dios por falta de Fe, sino al contrario, fortalecido por esa Fe, glorificó a Dios plenamente convencido de que Dios tiene poder para cumplir lo que promete”.
Nunca se desentendió
“La época que le tocó vivir fue una época muy convulsionada. A nivel mundial, la iglesia vivía profundos cambios a partir del Concilio Vaticano II y él estuvo acompañando ese proceso” reflexionó después y agregó: “Nunca se desentendió de la Iglesia Argentina ni de la realidad argentina, a tal punto que en algún momento fue amenazado incluso hasta de muerte y también sus últimos años cuando ya siendo prefecto en Roma”.
Fue testigo de esperanza
Además subrayó: “Pironio fue un hombre que, en medio de los conflictos, fue testigo de alegría y de esperanza. Nos puede dar también a nosotros una pista de cómo en momentos difíciles, cómo en momentos convulsionados, podemos seguir sosteniéndonos en la Fe, en la esperanza y siendo testigos de alegría”.
Para concluir enfatizó: “Quería que nos dejemos iluminar por su testimonio y que cuando entremos y salgamos de esta parroquia, allí atrás quedará bendecido el cuadro; veremos a un hombre que vivió su época como nosotros tenemos que vivir la nuestra, que le puso garra, que le puso esperanza, que le puso alegría, que le puso compromiso”.