El viernes 24 de abril se celebró la Santa Misa en la Catedral Metropolitana con la Policía de la ciudad desde las 10:00hs. Ante autoridades policiales, del gobierno de la ciudad y de capellanes de la arquidiócesis de Buenos Aires que acompañaron, Mons. Iván Dornelles, presidió la celebración eucarística en una catedral colmada de efectivos.
Ser presencia y cercanía como María
A la luz del Evangelio, el obispo auxiliar de Vicaria Devoto en la Arquidiócesis, mencionó en su homilía: “La Virgen María nos regala con este evangelio y con su vida, su testimonio, su presencia. Nos regala su cuidado y nos regala su alegría” y agregó: “El contexto del Evangelio que acabamos de escuchar es el encuentro de María con Isabel y María se pone en camino”.
“María es presencia y pensaba también en esta presencia en cada uno de ustedes de servicio público de acompañar a la ciudad el estar presente, estar presente en las calles, en el barrio, sobre todo cuando uno vive una situación difícil” añadió luego Mons. Iván Dornelles.
También sumó: “La presencia trae calma, protección, orden y armonía a la situación. La fe nos dice que esa presencia también puede ser portadora como lo fue el de María nuestra madre, la presencia de Dios en medio del pueblo, la presencia de Dios en medio de la ciudad”.

Santa Misa en la Catedral Metropolitana con la Policía de la ciudad.
La vocación del servicio
Además, sobre la vida de la Virgen María y la vocación explicó: “La virgen cuida, acompaña y sostiene la vida de su prima Isabel y también el embarazo. Esa imagen nos puede iluminar en la vocación que cada uno de ustedes tiene, no sólo para intervenir, sino para acompañar, para cuidar la vida concreta de las personas que están alrededor y que se encuentran cada día al modelo de la Virgen”.
Al concluir, sostuvo: “Muchas veces un gesto, una palabra, una decisión justa, trae luz y esperanza a todas las personas. En este día de nuestra madre, día de Nuestra Señora de Buenos Aires, pedimos para cada uno de ustedes poder ser presencia cercana, alegre y humana a todas las personas. Ejercer esta autoridad, esta misión, desde el corazón de Jesús, desde la maternidad de nuestra Madre y que pueda cobijar a cada uno de ustedes y también a su familias”.