La Basílica de Luján se convirtió este martes 21 de abril en el gran punto de encuentro de la Iglesia Católica en Argentina al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco. A las 17 hs, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) celebró la Santa Misa en el Santuario de Nuestra Señora de Luján y fue presidida por monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la CEA, acompañado por cientos de fieles que se acercaron al santuario nacional.
Francisco un pastor con Audacia Evangélica
A la celebración eucarística se dieron cita representantes del arco político de distintas provincias, del Poder Ejecutivo nacional, obispos de múltiples diócesis del país y la Iglesia toda lo que subrayó el carácter unitario y sinodal de la jornada. La presencia de autoridades civiles y de la Iglesia ilustró el rol que Francisco tuvo como pastor y mediador en la vida pública argentina, siempre insistiendo en la búsqueda de la paz, del diálogo y de la atención preferencial a los pobres.
En su homilía, monseñor Colombo destacó de Francisco para recordar constantemente a la comunidad que “Como Iglesia argentina, queremos testimoniar en esta Eucaristía nuestra gratitud a Dios por la vida y el ministerio del Papa Francisco. Lo hacemos acompañados por ministros y representantes de distintas religiones y confesiones cristianas, y con la participación de autoridades nacionales, provinciales y municipales, así como de numerosos dirigentes políticos, sociales y del mundo de la cultura, trabajadores y empresarios”.
Profeta de estos tiempos
Luego dijo: “La elección del Papa Francisco fue para la Iglesia argentina una inmensa alegría. A los obispos nos conmovió fuertemente que uno de nosotros fuera llamado por el Señor a una paternidad más amplia que implicaba la preocupación por todas las Iglesias (2 Cor 11,28). Francisco puso rápidamente de manifiesto, con audacia evangélica, su ministerio pastoral en favor de toda la humanidad, especialmente de las periferias existenciales” dijo subrayando así la profunda dimensión profética de su pontificado.
El arzobispo de Mendoza también destacó: “Ha pasado un año desde su fallecimiento y nos conmueve su viva presencia como testigo, profeta y pastor de estos tiempos de la Iglesia y la humanidad. Muchas imágenes de Francisco, desde los comienzos mismos de su ministerio pastoral y hasta el final de sus días, nos sacuden y llenan de entusiasmo”.
La Eucaristía se cerró con una oración y bendición especial por el Papa Francisco, por la Iglesia en Argentina y por el país. La liturgia en la Basílica marcó un hito en el proceso de despedida y memoria agradecida, pero también en el de reencuentro con la misión evangelizadora que el Pontífice impulsó con vigor.