El viernes 21 de noviembre se realizaron las confirmaciones en la parroquia María Reina en el barrio de Villa Urquiza desde las 19:00hs. Allí presidió la Eucaristía Mons. García Cuerva en un clima de alegría y fraternidad. A la luz del Evangelio, el arzobispo explicó: “En el evangelio de hoy, Jesús nos dice, `El que tenga sed, que venga a mí. El que tenga sed que beba del agua viva, que es Él. Creo que nosotros tenemos que aprender también a veces a medir la sequía que hay en el propio corazón”.
La sed del corazón
Luego se preguntó: “¿Cómo será que nos podemos dar cuenta cuando la sed es del corazón? Porque nuestro corazón también desea. Nuestro corazón a veces también desea alegría que no tiene, desea la paz que no tiene, desea el amor, el perdón que a veces no tiene y entonces es como que tenemos sed y está bueno darnos cuenta que nos falta. Nos sentimos a veces muy solos. Creo que si realmente nos sentimos solos es porque tenemos sed de fraternidad, tenemos sed de los demás”.
“Queridos hermanos, hoy ustedes que van a recibir los sacramentos y que van a confirmarse todos, les pediría primero que se den cuenta que todos necesitamos de Dios y que nuestro corazón tiene sed. Nadie puede solo en la vida y no está todo bien. Y en segundo lugar, darse cuenta que Jesús es el agua viva. Jesús es el que viene a calmar la sed más profunda de nuestra vida y darle sentido” explicó el Arzobispo.
Pedir al Espíritu
“Y entonces se me ocurre pensar que también cuando registramos la sed que tenemos en nuestro corazón, la aridez que tenemos en nuestra vida, ¿Por qué no pedirle hoy a ese viento que es el Espíritu Santo, que sople fuerte y que se lleve toda la aridez que hay en mi vida?” se preguntó y subrayó: “ Que se lleve angustias, tristezas, broncas, rencores que a veces están como enquistados en el corazón y no hay manera de sacarlos. Pidamos con fe hoy al Espíritu Santo que sople fuerte en nuestra vida”.
Además dijo: “La lectura nos habla hoy de que el Espíritu Santo se parece a llamas de fuego. Sí, dice llamas de fuego que se posaron sobre los discípulos. Y en realidad podemos pensar el fuego como esa pasión, como esa garra, como ese entusiasmo que Dios nos quiere dar”.
Dios vive y nos quiere felices
“Les pido también que si realmente Jesús transformó tu vida, no dejes de contárselo a los demás. Hay tanta gente que tiene una imagen de Dios. Primero que no se dan cuenta que Dios está vivo y lo dejaron clavado en la cruz. Bueno, qué bueno saber que nuestro Dios está vivo, que tiene que ver con nuestra vida, que quiere que seamos felices, que nos llama a ser ciudadanos comprometidos, que se preocupan por los demás” compartió ante los presentes.
Para concluir sentenció: “No dejemos de compartir cuánto Dios transformó sus vidas. No dejen de hacerlo nunca. Que Dios los bendiga mucho, Dios los proteja y sientan a ese Espíritu Santo que hoy viene a tu vida, viene a llenar tu sed, viene a soplar y llevarse todo aquello que te está arruinando y te está entristeciendo y por sobre todas las cosas viene a cargarte de pilas, de alegría, de entusiasmo, de pasión, porque si hay algo que Jesús quiere en esta vida es que vivamos con toda. Amén”.