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Homilía Mons. García Cuerva IV Domingo de Adviento

por prensa_admin

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     1, 18-24

Jesucristo fue engendrado así:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

Palabra del Señor.


Homilía Mons. García Cuerva IV Domingo de Adviento 

En el Evangelio de hoy, el primer capítulo de Mateo, nos relata uno de los cuatro sueños de José. El primer sueño, este que leímos hoy, que José está preocupado por la situación de María y entonces en sueños recibe el anuncio del Ángel de que no la tema recibir a María como esposa porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. El segundo sueño será más adelante, cuando ya haya nacido el niño y entonces el Ángel le anunciará la necesidad de que sean exiliados en Egipto, que partan a Egipto para cuidarse de la matanza de Herodes. El tercer sueño será más adelante, cuando el Ángel le avise que pueden regresar porque ha muerto Herodes y luego inmediatamente casi el cuarto sueño, en el cual le avisa que ahora gobierna Arquelao, el hijo de Herodes y por lo tanto no es prudente regresar a Belén y por eso se instalan en Nazaret. 

Hablo de estos cuatro sueños de José e inmediatamente pienso en la imagen que nos acompaña en este momento en el altar, la imagen de San José dormido, una imagen que en general se ha hecho muy popular en estos últimos años. Lo que tiene de particular la imagen que tenemos aquí es que esta fue la primera imagen del Cardenal Bergoglio. Es la imagen a la que el Cardenal Bergoglio en su escritorio en la Curia de Buenos Aires le ponía sus intenciones debajo porque decía el Papa Francisco que “rezar es descansar en el Señor” y entonces él ponía sus intenciones debajo de San José dormido, debajo de este San José que está soñando. 

Esta imagen acompaña el escritorio que hoy está en la oficina del arzobispo de Buenos Aires, la oficina que yo trabajo, pero lo que tiene de interesante es que ha sido la primera de Bergoglio pero después se ha difundido enormemente y muchos de nosotros en nuestras casas tenemos la imagen similar a esta. Esta es en bronce, es una imagen muy pesada, pero hay otras más sencillas, incluso con algunos colores, que creo que nos ayudan a rezar.

Decía el Papa Francisco en enero del 2015, estando en su viaje apostólico por Sri Lanka y por Filipinas en Asia: “Yo quisiera decirles una cosa personal. Yo quiero mucho a San José porque es un hombre fuerte y de silencio y en mi escritorio tengo una imagen de San José durmiendo y creo que durmiendo cuida a la Iglesia, sí, puede hacerlo, lo sabemos y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito”, decía Francisco “Y lo pongo debajo de San José para que lo sueñe, esto significa para que rece por ese problema”

Y por eso hoy, centrados en esta imagen de San José dormido, en San José que en sueños recibe el mensaje del ángel de que la lleve a María a su casa y que no tema porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo, quisiera que podamos pensar ¿Qué es lo que esa imagen significa para cada uno de nosotros?

Creo que la imagen de San José dormido nos habla de humanidad y nos habla de humanidad porque nos habla de alguien que está cansado y que necesita descansar, algo tan básico y quizás en este tiempo tan complicado, el poder tomarnos un tiempo de descanso. El descanso personal, el descanso familiar, el poder relajarnos un poco y no vivir un profundo activismo que nos va comiendo interiormente. 

La imagen de San José dormido nos habla de humanidad, nos habla de algo tan básico como la necesidad de descansar. La imagen de San José dormido también nos habla de fragilidad, porque cuando uno está dormido es uno de los momentos de mayor vulnerabilidad y nos habla entonces de alguien que es frágil, de alguien que en algún momento necesita dormir, pero nos habla de una vulnerabilidad que es también presencia de Dios, porque será en el sueño en el que Dios hable al corazón de San José.

La imagen de San José dormido creo que también nos habla de silencio, algo tan necesario en medio del ruido de la ciudad, que importante entonces poder recuperar el silencio exterior, pero también y especialmente el silencio interior para escuchar la voz de Dios. La imagen de San José Dormido nos habla también de paz, nos habla de la serenidad que hay en el alma de José, nos habla de la serenidad que hay en el corazón. La paz no es que no haya problemas, la paz no es la tranquilidad de los cementerios, la paz es la serenidad de cumplir la voluntad del Padre y esa paz es la que tiene José en su corazón. 

La imagen de San José Dormido nos habla también de amor, el amor que tiene por María y por eso cuando se entera de que María está embarazada no sale corriendo inmediatamente como escapando, al contrario, lo piensa y como no quiere que la acusen es capaz de abandonarla para que no la señalen como adúltera y corra riesgo su vida. Por eso, la imagen de José Dormido nos habla de amor, del amor profundo que tiene por María y el amor que tendrá por la Sagrada Familia. 

Al mismo tiempo la imagen de San José dormido también nos habla de discernimiento, esa reflexión profunda interior que busca la voluntad de Dios. San José llevará seguramente a su corazón esa enorme tensión entre dejar la María, entre seguirla acompañando, entre hacerse cargo de ese niño, cuántas preguntas tendrá en el corazón José y las pone en las manos de Dios y por eso, la imagen nos habla de discernimiento y de reflexión profunda, esa reflexión interior tan necesaria antes de tomar una decisión. 

La imagen de San José dormido nos habla de intercesión, porque como nos decía el Papa Francisco, “José sueña por nuestros sueños, Él sueña por nuestras necesidades y por nuestros anhelos más profundos”, por eso es tan común presentarle a San José dormido nuestras intenciones y ponerlas debajo de la imagen, como si fuese el colchón sobre el que San José se acuesta y duerme en nuestros sueños.

La imagen de San José Dormido nos habla de obediencia y de compromiso porque Él se va a levantar e inmediatamente se va a hacer cargo de María, va a cumplir la voluntad de Dios que es llevar a María a su casa. La imagen de San José Dormido nos habla del Emmanuel, del Dios con nosotros, de un Dios encarnado, de un Dios que está cerquita, de un Dios que compartirá toda nuestra vida menos el pecado. Por eso quisiera que en estos últimos días de adviento, previos a la Navidad, podamos cada uno de nosotros poner todas nuestras intenciones a San José Dormido. 

No es un San José que esté anestesiado, no es un San José que quiera evadirse de la realidad, al contrario, es un San José que en el silencio de su corazón tiene un profundo discernimiento, pensando qué es lo que Dios quiere para su vida. Es un San José que intercede por nosotros porque, como dije, sueña nuestros sueños, sueña nuestras necesidades y nuestros anhelos más profundos. 

“Rezar es descansar en el Señor”, decía el Papa Francisco. Por eso rezamos juntos a San José esta oración, que los invito también a acompañar desde sus casas: 

“Oh San José Dormido, Padre y Protector, en tu descanso confío mis sueños y anhelos. Tal como el ángel del Señor te habló en sueños, intercede por nosotros para que podamos discernir y seguir la voluntad de Dios. Te entregamos nuestras preocupaciones, te entregamos nuestras dificultades y también nuestras peticiones especiales».

Hacemos silencio y le pedimos a San José por nuestras peticiones especiales.

«Toma estos asuntos en tu corazón, sueña nuestros sueños y presentáselos a tu Hijo. Ayudanos a escuchar la voz de Dios, a actuar con fe, con amor y con obediencia y a encontrar la paz y la resolución que tanto necesitamos. Cuida a nuestras familias, cuida a nuestros hogares, cuida a nuestros trabajos, como cuidaste a Jesús y a María. En ti confiamos plenamente. San José, modelo de virtud y fortaleza” Amén.

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