Se realizó la Santa Misa por los 95º años de las Hnas. Misioneras de la Caridad en América Latina en un clima de alegría y comunión fraternal. Mons. García Cuerva presidió la Eucaristía y, a la luz de la palabra dijo: “Estamos marcados por la alegría en este domingo, pero también tenemos que estar marcados por la alegría en nuestra historia personal, y en el caso de esta celebración, en estos 95 años de historia de las hermanas misioneras de la caridad” y agregó: “Si me permiten primero una sugerencia, es animarlas una vez más en la alegría de la celebración”.
Celebrar la vida
Además subrayó: “Hoy celebramos la memoria agradecida, así que, por favor, nos diría el papa Francisco, que no nos roben la alegría, que no nos roben la alegría del tiempo que estamos viviendo. Damos gracias a dios por lo que pasó, por supuesto, pero no queremos bailar el tango. En todo caso, les propongo bailar el vals. También se lo decía hoy a las hermanas de la misericordia”.
“La paciencia es una virtud que muchas veces hemos perdido. Vivimos extremadamente acelerados, con mucha ansiedad, y eso cascotea la esperanza. Me imaginaba aquella época en la que iba una carta y teníamos que esperar la respuesta; La necesidad de la paciencia me parece que es importante que nosotros la recuperemos. La paciencia de saber que los tiempos de Dios a veces no son los nuestros. La paciencia de saber esperar, pero esperar con la certeza de que Dios no nos abandona” declaró.
Una obra de misericordia
“Pensaba en la fortaleza de aquellas primeras hermanas que no conocían el idioma, que llegaron aquí a Buenos Aires, eran seis, después mandaron algunas más. Pero me imagino la fortaleza. La respuesta de Jesús es con obras, no es con discurso, es con obras, no es con palabras, es con hechos. Yo creo que la vida de ustedes también es con obras, no es con palabras, no es con discursos. Por eso, queridas hermanas, su vida es una obra de misericordia, su vida es buena noticia. Ustedes son buena noticia por sus obras, por sus hechos”.
“Quisiera pedirle a Dios que hoy, celebrando 95º años, vayamos por más. Que podamos estar en los infiernos de hoy, en tanta gente que vive realmente mal, en tanta gente que sufre la marginación, la depresión, la soledad, que sufre las adicciones. A veces las pobrezas se reinventan, no son las mismas, son distintas en cada época” destacó.
Al concluir mencionó: “Que Dios las bendiga mucho, que sean profundamente alegres, no nostálgicas, que tengan paciencia como se tuvieron paciencia en aquella época, que tengan la fortaleza de aquellas seis primeras mujeres que llegaron. Gracias, gracias porque las conocemos por sus obras, su vida es una buena noticia”.