El Papa León XIV celebró esta mañana la Eucaristía en la Basílica de San Pedro con motivo de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, que la Iglesia conmemora el 29 de junio. La celebración, presidida por Su Santidad ante una significativa presencia de fieles, peregrinos, consagradas y obispos, resaltó la figura de los santos apóstoles como cimiento de la comunión eclesial y ejemplo de entrega misionera. En su homilía, el Pontífice subrayó la centralidad del servicio y la caridad pastoral como señales distintivas del ministerio apostólico.
Durante la celebración eucarística se renovaron las oraciones por la unidad de la Iglesia y por las comunidades cristianas de todo el mundo, en especial por aquellas que atraviesan situaciones de conflicto y precariedad. La celebración incluyó gestos litúrgicos solemnes propios de la sede petrina, así como la participación de con celebrantes y representantes de distintas diócesis, lo que puso de relieve el carácter universal de la fiesta.
Además, se rezó especialmente por los pastores de la Iglesia, para que sigan guiando al pueblo con humildad y cercanía. La solemnidad de hoy invita a renovar el seguimiento de Cristo desde la fidelidad a la tradición apostólica y el compromiso con la caridad efectiva en las comunidades locales. En este sentido, la celebración en San Pedro ofrece un ejemplo de congregación y oración que inspira a las iglesias particulares a intensificar su servicio pastoral.

Santa Misa con motivo de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, con la bendición y la imposición de los palios a los nuevos arzobispos metropolitanos (@Vatican Media).