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Jornada mundial de oración y reflexión contra la trata de personas

por Nelson Espindola

La fuerza del Cuidado: todos los continentes unidos en oración. 

La octava Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas tendrá lugar el martes 8 de febrero. El tema es «La fuerza del cuidado. Mujeres, Economía. Trata de Personas». 

En el día de la memoria litúrgica de Santa Bakhita, símbolo universal del compromiso de la Iglesia contra la trata de personas, la humanidad comprometida en la lucha contra este fenómeno se unirá en una maratón de oración en línea de 9:00 a 17:00 horas (CET). Siguiendo los diferentes husos horarios, la maratón comenzará con Oceanía, Asia y Oriente Medio, para pasar después a África, Europa, Sudamérica y concluir con Norteamérica. Se transmitirá en directo en cinco idiomas (francés, inglés, italiano, portugués y español) en el sitio web de la Jornada www.preghieracontrotratta.org. 

También este año se espera un mensaje del Papa Francisco, que introdujo esta Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata en 2015. 

El domingo 6 de febrero, víspera del evento, la cita será en Plaza San Pedro para el rezo del Ángelus con el Santo Padre, donde también estará la estatua de Santa Bakhita del artista Timothy Schmaltz «Let the oppressed go free». La obra está dedicada a las víctimas de la trata de personas y a todas las mujeres; especialmente a las religiosas comprometidas con su liberación. 

El evento está coordinado por Talitha Kum, la red internacional de lucha contra la trata de personas, que cuenta con más de 3.000 religiosas, amigos y colaboradores en todo el mundo, y está promovido por las Uniones Internacionales de Superiores y Superioras Generales, en colaboración con la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Caritas Internationalis, la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas, el Movimiento de los Focolares, el Servicio Jesuita a Refugiados y muchas otras organizaciones de todo el mundo. 

LA FUERZA DEL CUIDADO. El tema de la Jornada 

El comité promotor de la Jornada decidió este año poner al centro la fuerza del cuidado y las mujeres. 

Según las cifras de las Naciones Unidas, las niñas y las mujeres representan el 72% de las víctimas de la trata identificadas. Dos tercios de los analfabetos del mundo son mujeres; la 

tasa de participación en la población activa, entre los 25 y los 54 años, es del 90% para los hombres y de algo menos de dos tercios para las mujeres. El 30% de las mujeres jóvenes no estudian, ni trabajan, ni asisten a cursos de formación. 

Estos son sólo algunos de los indicadores de la desigualdad e injusticia que sufren las mujeres en nuestras sociedades, un estado de vulnerabilidad que las expone a un mayor riesgo de violencia, tráfico y explotación. 

Las mujeres no deben ser consideradas víctimas, sino agentes del cambio. Por lo tanto, es necesario transformar el actual modelo socioeconómico que subyace a la trata, creando urgentemente una economía del cuidado de las personas y de la casa común. 

«La pandemia ha incrementado el negocio de la trata, las condiciones de vulnerabilidad de las personas más expuestas y las desigualdades entre hombres y mujeres. Todo esto debe ser enfrentado con coraje. Por tanto, nosotras las mujeres, debemos asumir un papel de liderazgo en la promoción de un nuevo sistema económico, basado en la fuerza del cuidado. En este día, reflexionaremos juntos sobre las causas de la trata de personas e identificaremos posibles vías de liberación. La violencia causada por la explotación puede transformarse con gestos de cuidado y solidaridad. Todos estamos llamados a salvaguardar la dignidad de cada persona», dice la hermana Gabriella Bottani, coordinadora de la Jornada. 

LA JORNADA EN TWITTER 

Los organizadores invitan a todos a tuitear sobre la Jornada el martes 8 de febrero, entre las 13:30 y las 14:30 CET, utilizando el hashtag oficial del evento #PrayAgainstTrafficking

Web: www.preghieracontrotratta.org GIORNATA INTERNAZIONALE DI PREGHIERA E RIFLESSIONE CONTRO LA TRATTA DI PERSONE “Una Luce contro la Tratta”

Breve Reseña de Santa Bakhita

Nació alrededor del año 1869 en la región sudanesa occidental de Darfur; en el pueblo de Olgossa, al oeste de Nyala y cerca del monte Agilerei.3​ Pertenecía al prestigioso pueblo Daju. Su bien respetado y razonablemente próspero padre era hermano del jefe del pueblo. Estaba rodeada por una familia cariñosa de tres hermanos y tres hermanas. Al ser raptada, olvida su nombre y la lengua que hablaba no era nada clara, siendo una mezcla de dialectos. Su infancia, no obstante, fue positiva. Como dice en su autobiografía: «Viví una vida muy feliz y despreocupada, sin saber qué era el sufrimiento».

La ciudad de Suakin, en el mar Rojo, estaba sitiada, pero continuaba siendo territorio Anglo-Egipcio. Augusto Michieli adquirió un lujoso hotel en aquella ciudad y decidió vender todas sus propiedades en Italia y trasladarse a Sudán permanentemente con su familia. Vender la villa familiar tomó más tiempo del esperado por lo que a finales de 1888, la señora Turina Michieli, queriendo hacer una visita a su marido, viajó a Sudán a pesar de que la compraventa de tierras aún no estaba del todo cerrada. Dado que su anterior villa en Zianigo ya había sido vendida, Bakhita y Mimmina necesitaban un alojamiento temporal mientras Turina viajaba a Sudán sin ellas. Gracias al consejo del agente de negocios Illuminato Cecchini, el 28 de noviembre de 1888, Turina Michieli las dejó a cargo de las hermanas Canossianas en Venecia, (congregación fundada por Santa Magdalena de Canossa). Allí, mientras eran atendidas y cuidadas por las madres, Bakhita se encontró por primera vez con el cristianismo. En sus memorias se recoge lo agradecida que les estaba con estas palabras: “Aquellas santas madres me instruyeron con heroica paciencia y me introdujeron a Dios a quien, desde mi más tierna infancia, había sentido en mi corazón sin saber quién era Él”. El señor Illuminato Cecchini le regaló un crucifijo y le dijo que Jesús la amaba y que había dado su vida por ella. Bakhita sin saber bien porqué, guardaba con gran amor ese regalo.

El legado de Bakhita es que la transformación es posible a través del sufrimiento. Su historia de liberación de la esclavitud física también simboliza a todos aquellos que encuentran significado e inspiración en su vida para su propia liberación de la esclavitud espiritual.9​ En mayo de 1992, Jartum prohibió la noticia de su beatificación, a la que el papa Juan Pablo II visitó personalmente sólo nueve meses después.10​ El 10 de febrero de 1993, el papa Juan Pablo II honró solemnemente a Bakhita en su propia tierra. «¡Alégrate, toda África! Bakhita ha vuelto a ti. La hija de Sudán vendida como esclava como una mercancía viva y, sin embargo, sigue siendo libre. Libre con la libertad de los santos». El Papa, además, aprovechó para lanzar una crítica al gobernador sudanés, Omar Al Bashir, al que acusó de «criminal» y de estar matando a muchos civiles.

Sus últimos años estuvieron marcados por el dolor y la enfermedad. Se movía en silla de ruedas pero sin perder el buen ánimo y cuando le preguntaban cómo se encontraba, ella contestaba: “Como el Señor desee”. En sus últimas horas, su mente volvía a recordar los años de esclavitud y a veces se la oía suplicar: “¡Las cadenas están muy apretadas, aflójalas un poco, por favor!”, aunque después de un rato volvía a recuperarse. Alguien le preguntó: «¿Cómo estás? Hoy es sábado», probablemente esperando que esto la alegrara porque el sábado es el día de la semana dedicado a la virgen María. Bakhita respondió: «Sí, estoy tan feliz: Nuestra Señora … ¡Nuestra Señora!» Estas fueron sus últimas palabras audibles.

Murió en comunidad canossiana de Schio , en 1947, a la edad aproximada de 78 años. Durante tres días, su cuerpo se expuso para que cientos de personas pudieran presentarle sus respetos. Sus restos mortales fueron transferidos a la Iglesia de la Sagrada Familia de la comunidad Canossiano de Schio en 1969.

El ejemplo de su vida fue usado por el papa Benedicto XVI en la encíclica Spe salvi para hablar de esperanza, en donde el papa expone en Bakhita una figura que, con todo en su contra, no pecó de fe y esperanza para alcanzar una felicidad que se encontraba en el mensaje que Dios trata de transmitirnos. También el Papa Francisco la puso de ejemplo de santidad en sus últimos escritos.

 

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