Se celebró la Santa Misa en el miércoles de Ceniza en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires desde las 12:30hs. En un clima de solemnidad y tradición, el arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, presidió la Eucaristía ante una catedral colmada.
Preparar el corazón
Este tiempo, preparatorio a la Pascua de Resurrección invita a los fieles a atravesar el tiempo de Cuaresma con el ayuno, la limosna y la oración como puntos de partida. A la luz del Evangelio Mons. García Cuerva destacó: “La cuaresma es un camino hacia el corazón de Dios y al mismo tiempo, un camino hacia lo profundo de nuestro propio corazón”.
Luego el arzobispo metropolitano de Buenos Aires reflexionó diciendo: “Este es el tiempo favorable para volver a experimentar la Misericordia y el amor de Dios en nuestra vida. Para ir con los niños corriendo a los brazos de nuestro padre del cielo”.
“Dios nos invita a ir a lo profundo de nuestra vida con coherencia” dijo luego y agregó: “Debemos dejarnos interpelar fuertemente por la palabra de Dios para poder vivir en una conversión profunda del corazón, Jesús nos invita con tres prácticas”.
Acércanos a Dios
Tomando las prácticas que menciona Jesús en el Evangelio explicó: “Practicar la limosna, mirar a los ojos a los más pobres y saber que más allá de la necesidad de cambios espirituales para una vida digna y con trabajo para todos, no podemos desentendernos del rostro sufriente de Cristo, de aquellas personas que sufren y que nos encontramos todos los días en nuestras calles, en nuestras vidas cotidianas”.
“La segunda práctica que nos propone hoy Jesús es la oración; Ponernos delante de Dios de corazón a corazón, sin caretas, sin apariencias, incluye sin lugar a dudas el compromiso con los que menos quieren” dijo el arzobispo luego.
También agregó: “El Papa León XIV nos insiste con ayunar y abstenernos de palabras que lastiman, poder desarmar el lenguaje, ayunar de palabras salientes, ayunar de calorías, ayunar de palabras de odio que se transformen en palabras de esperanza y paz”.
Al concluir Mons. García Cuerva enfatizó: “Comienza la Cuaresma y comienza otra nueva y hermosa oportunidad para en definitiva, ser todos un poco más buenos. Volver con nuestro corazón a Dios en su infinita misericordia, siempre nos espera. Amén”.