En un clima de comunión y oración se realizó la Santa Misa en la capilla de la Clínica San Camilo. La eucaristía estuvo presidida por Mons. García Cuerva quien, a la luz de Evangelio en su homilía, mencionó: “El evangelio de hoy tiene muchas preguntas, algunas las hace el doctor de la ley y otras las hace Jesús- Entonces, me atrevo yo también a hacer preguntas referidas al evangelio de hoy. Y quiero preguntar al sacerdote y al levita, ¿Por qué lo vieron y siguieron de largo? ¿Qué les pasó? ¿Qué pasaba en el corazón de ustedes, levita y sacerdote, para que vean a un hombre asaltado, tirado al borde del camino y seguir de largo?”
Preguntarnos
Siguiendo con su homilía se preguntó: “¿Cuántos motivos tendrán ese sacerdote y el levita? ¿Cuántas excusas? En definitiva, son uno más de nosotros, porque nosotros vivimos en esta cultura de la indiferencia. Nosotros vivimos casi que acostumbrados al dolor y al sufrimiento de los demás” y luego agregó: “Quiero seguir haciendo preguntas y entonces quiero preguntarle al buen samaritano, ¿Y a vos qué te pasó? ¿Por qué te detuviste? ¿Qué ganas tenías de que se te complique tanto la vida?”
Reflexionando sobre la actitud del samaritano destacó: “Me imagino al samaritano diciendo también, `Me acuerdo que alguna vez también me rescataron a mí, alguna vez también hubo gente que me ayudó en momentos difíciles y entonces me conmoví porque cuando vi sus heridas me acordé de las mías´. Me lo imagino diciendo al buen samaritano, yo no puedo solo. No me quiero llevar el cartel del protagonista de la salvación de este hombre”.
Tratar como nos trata Dios
“Quienes han podido sanar sus heridas con la ternura de Dios y con el buen trato de los demás, después, cada vez que ven a alguien que está sufriendo, se conmueven porque se acuerdan de la propia herida. Allí está la clave, que cada uno de nosotros cuando nos cruzamos con alguien que sufre, nos cruzamos con un enfermo, con los más pobres, nos acordemos que alguna vez Jesús se detuvo frente a nuestra debilidad. Jesús acarició nuestro corazón herido, consoló nuestro sufrimiento” agregó.
San Camilo como ejemplo
“Pidamos hoy entonces a San Camilo que nos ayude a cada uno de nosotros a no pasar de largo, que nos ayude a cada uno de nosotros a ver la parte media viva de nuestros hermanos que más sufren” mencionó y aclaró: “Que nos ayude a cada uno de nosotros a detenernos en esta cultura de la prisa y del acelere. A conmovernos porque las heridas del hermano son propias porque alguna vez alguien me sanó a mí y entonces no tengo más que hacer lo mismo con los que sufren”.
Para concluir con su alocución subrayó: “ Ha habido hombres y mujeres a lo largo de la historia que nos marcaron para siempre. Uno ha sido San Camilo y por eso hoy nos unimos, rezamos, pero le pedimos a él que un poquito nos podamos parecer en esta Argentina que tanto amamos y nos duele, que donde la indiferencia, donde el dolor, donde el egoísmo a veces parecen primar”